En el sector automotor, las revisiones ya han repercutido en las exportaciones de vehículos mexicanos hacia Estados Unidos

La incertidumbre en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) representa riesgos para sectores estratégicos de la economía mexicana, pero también abre oportunidades para atraer inversiones, fortalecer cadenas de suministro nacionales y reducir dependencias del exterior, de acuerdo con especialistas de CETYS Universidad.

Las industrias automotriz y agropecuaria están entre las más expuestas a los cambios en las condiciones comerciales. En el sector automotor, las revisiones ya han repercutido en las exportaciones de vehículos mexicanos hacia Estados Unidos y en las decisiones de nuevas inversiones, mientras que la agroindustria enfrenta posibles restricciones relacionadas con requisitos sanitarios, laborales y de trazabilidad.

Durante el webinar ¿Qué industrias cambiarán después de la revisión del T-MEC?, las especialistas Leticia Sepúlveda Fierro y Leticia Ramírez Rubio analizaron los efectos que podría tener el proceso de revisión sobre la economía nacional y las oportunidades que podrían surgir en este escenario.

Sepúlveda Fierro, directora de la Escuela de Ingeniería de CETYS Universidad, campus Mexicali, señaló que el sector automotriz ha sido uno de los más afectados por la incertidumbre comercial.

La especialista advirtió que, además de los aranceles, uno de los principales desafíos es cumplir con la regla que exige 75% de contenido regional en los vehículos, condición que presiona a las cadenas de suministro y obliga a revisar el origen de los componentes.

Ante este escenario, identificó una posibilidad de crecimiento para las empresas mexicanas fabricantes de autopartes, cuya participación permitiría elevar la integración regional de la industria. También destacó el potencial de desarrollo vinculado con los vehículos eléctricos.

En el ámbito agropecuario, Ramírez Rubio, coordinadora de la Licenciatura en Negocios Internacionales de CETYS, advirtió que México enfrenta una contradicción comercial: mientras exporta productos de alto valor, como tequila, cerveza, berries y fresas, mantiene una importante dependencia de las importaciones de maíz, un insumo estratégico para la alimentación.

La especialista explicó que las exigencias de acceso a los mercados internacionales no se limitan a los aranceles y las certificaciones sanitarias. También incluyen condiciones laborales, auditorías de responsabilidad social y mecanismos para comprobar que no exista trabajo infantil o forzoso.

Entre las oportunidades que identificó están las inversiones en infraestructura para almacenamiento, conservación postcosecha y cadenas de frío, además de laboratorios especializados en certificaciones de inocuidad, cumplimiento sanitario, laboral y trazabilidad.

Las especialistas coincidieron en que la revisión del tratado obliga a las empresas a replantear sus estrategias comerciales y productivas, pero también puede impulsar una mayor participación de proveedores nacionales y la diversificación de mercados.

Advirtieron que el diálogo entre los tres países será determinante para evitar represalias comerciales que eleven los costos de producción y afecten las cadenas de suministro de América del Norte.