El despliegue de agentes del ICE en aeropuertos del país ha encendido alertas en San Diego.

El despliegue de agentes del U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE, Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) en aeropuertos de Estados Unidos, iniciado este lunes 23 de marzo por orden del presidente Donald Trump, ha encendido alertas en San Diego, donde autoridades locales advierten sobre posibles afectaciones a la seguridad y operación aeroportuaria.

Aunque el Aeropuerto Internacional de San Diego no figura entre las 13 terminales donde ya se reporta presencia de ICE, la administración del aeropuerto emitió una alerta preventiva solicitando a los viajeros llegar con al menos 2.5 horas de anticipación ante posibles demoras en los filtros de seguridad.

La concejala Marni von Wilpert, miembro de la junta directiva de la Autoridad Aeroportuaria, expresó su oposición al plan federal: “La conducta agresiva y abusiva del ICE nos hace menos seguros. Poner al ICE en nuestros aeropuertos hará que viajar sea más caótico, más estresante y menos seguro, no mejor”.

Von Wilpert alertó sobre el impacto en la región: “Me preocupa profundamente lo que este despliegue significará para los viajeros de San Diego y los miles de trabajadores del aeropuerto. Enviar agentes del ICE a realizar tareas para las que no están capacitados es una receta para el desastre, el miedo y aún más caos”.

El anuncio federal ocurre en medio de una crisis operativa en la Transportation Security Administration (TSA, Administración de Seguridad en el Transporte), que enfrenta escasez de personal, ausentismo superior al 10% y cientos de renuncias por falta de pagos durante el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional.

Desde la Casa Blanca, Trump defendió la medida, asegurando que ICE asumirá funciones no especializadas para permitir que la TSA se enfoque en la inspección de pasajeros, y culpó a los demócratas por el estancamiento presupuestal.

Sin embargo, las críticas se intensificaron. Everett Kelley, presidente de la American Federation of Government Employees, afirmó que “los agentes de ICE no están entrenados ni certificados en seguridad de aviación”, advirtiendo que sustituir personal especializado podría generar mayores riesgos.

En el Congreso, la representante Pramila Jayapal calificó la medida como “caótica”, mientras que el legislador Scott Peters denunció que los trabajadores federales y viajeros pagan el costo de la parálisis política. Por su parte, el presidente del Caucus Hispano del Congreso, Adriano Espaillat, alertó sobre la politización de los aeropuertos y posibles violaciones a libertades civiles.

El alcalde Todd Gloria emitió un comunicado en el que subraya: “Enviar agentes de ICE para asegurar nuestros aeropuertos es la estrategia equivocada para abordar la escasez de personal de la TSA. Los agentes de ICE no están entrenados para seguridad de aviación y su presencia representa riesgos reales para la seguridad pública y la confianza del público. San Diego es una región binacional que depende de nuestro aeropuerto para impulsar la economía y servir a millones de personas cada año. La presencia, o incluso la amenaza, de agentes federales no capacitados en los puntos de control solo interrumpirá el transporte aéreo y pondrá en riesgo a pasajeros, trabajadores y comunidades. Esta situación es resultado de un fracaso en Washington; en lugar de improvisar con personal no entrenado, los líderes federales deben financiar adecuadamente a la TSA y continuar las negociaciones sobre política migratoria por separado. Nuestros aeropuertos y la gente que depende de ellos merecen soluciones reales”.

Von Wilpert insistió en que la solución pasa por fortalecer a la TSA: “El Congreso debe financiar y dotar de personal adecuado ahora mismo. Podemos y debemos hacerlo sin darle al ICE un cheque en blanco”, concluyó, reconociendo el esfuerzo de los agentes de seguridad que continúan operando en condiciones adversas.