Un nuevo repunte en las emisiones de sulfuro de hidrógeno (H2S) volvió a encender las alertas ambientales en comunidades del sur del condado. Foto: Archivo Surfrider Foundation

Un nuevo repunte en las emisiones de sulfuro de hidrógeno (H2S) volvió a encender las alertas ambientales en comunidades del sur del condado, sin que hasta ahora exista una solución inmediata al problema que, desde hace años, afecta de manera recurrente a la región fronteriza.

De acuerdo con datos del Distrito de Control de la Contaminación del Aire del Condado de San Diego, entre las 9:00 p.m. del domingo y la 1:00 a.m. del lunes se registró un promedio de 384 partes por billón (ppb) en el monitor ubicado en Néstor, superando el nivel de exposición aguda AEGL-1 fijado en 360 ppb por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

El punto de medición, cercano al cruce de Saturn Boulevard sobre el río, es considerado crítico. Ahí, la caída de aguas residuales genera espuma que favorece la liberación de gases. Aunque horas después los niveles descendieron por debajo del umbral local, el episodio volvió a evidenciar la vulnerabilidad de las comunidades cercanas.

“El impacto es real y constante”, advirtió el oficial de salud pública del condado, Sayone Thihalolipavan, quien calificó la situación como “inaceptable” para los residentes de South Bay. El funcionario subrayó que, aunque los niveles no alcanzaron categorías más severas, sí son suficientes para provocar irritación, molestias y afectaciones temporales en la población.

El sulfuro de hidrógeno, reconocible por su olor a “huevo podrido”, puede generar síntomas inmediatos en exposiciones breves. Sin embargo, el problema va más allá de episodios aislados. Vecinos de la zona han denunciado que los eventos de malos olores y emisiones se han vuelto parte de su vida cotidiana.

El origen del repunte no ha sido determinado con precisión, pero ocurre en medio de una crisis ambiental persistente vinculada a descargas de aguas residuales desde México hacia el Valle del Río Tijuana. La Comisión Internacional de Límites y Aguas informó que los niveles del río se mantenían dentro de rangos recientes, aunque anticipó la reactivación de infraestructura de bombeo para contener flujos contaminados.

Desde 2024, agencias federales, estatales y locales han impulsado medidas de mitigación. No obstante, los resultados han sido limitados frente a un problema estructural que depende de inversión en infraestructura y coordinación binacional.

Mientras tanto, las recomendaciones para la población se repiten ante cada episodio: evitar actividades al aire libre cuando los olores sean intensos, cerrar puertas y ventanas, utilizar purificadores de aire y buscar atención médica en caso de síntomas persistentes, especialmente en personas con padecimientos respiratorios.