SAN DIEGO.- En medio de un gran dolor y repudio a los crímenes de odio, la homofobia que aún prevalece en amplios sectores de la población estadounidense, se recordó “como heroes” a las tres personas asesinadas en el Centro Islámico de San Diego”.
Los nombres del guardia de seguridad Amin Adullah, del líder comunitario Mansour Kasiha y Nader Awad fueron pronunciados con orgullo y con dolor en varias ocasiones.
Vale recordar que el sospechoso del crimen llevó por nombra Cain Flores antes de que decidiera suicidarse, junto con un acompañante, y era un estudiante de educación virtual (en línea) en la escuela secundaria Madison Middle School, en el modelo educativo conocido como iHigh Virtual Academy.
Miembros del Consejo de Relaciones Islámico Estadounidense (CAIR), del Consejo de Liderazgo Musulmán, de la Asociacion para el Avances de los Nuevos Estadounidenses (PANA) y la Sociedad Musulmana Estadounidense (MAS), fueron contundentes en su mensaje:
“El ataque de ayer contra el centro islámico (el lunes 18 de mayo), “no se produjo en forma aislada”, pues “es consecuencia directa de un clima polarizado en que los líderes electos (incluidos miembros del Congreso, han normalizado el odio hacia los musulmanes en su discurso y sus políticas”, consideraron.

EL MAYOR PUNTO DE
ENCUENTRO RELIGIOSO
El Centro Islámico se encuentra en una área visiblemente tranquila de la comunidad de Clairemont Mesa al este de la ciudad de San Diego y de acuerdo con un reporte difundido por sus integrantes “es el mayor punto de encuentro religioso para musulmanes en San Diego desde su fundación hace casi 40 años”.
Destacaron la acción de las tres víctimas: Amin Abdullah, descrito como “un guardia de seguridad que arriesgó su vida para alertar a la escuela y las demás personas que se encontraban dentro sobre el tirador activo. Es el ejemplo perfecto de un héroe que valientemente hizo el máximo sacrificio para salvar a los demás antes que a sí mismo”, se dijo.

Sobre Manzour Kaziha, otras de las víctimas del tiroteo, recordó que cariñosamente era conocido como Abu Ezz, “fue un líder comunitario que administró la tienda de la mezquita durante casi 40 abuelo amoroso”.
Y Nader Awad, de quien se recordó, “protegió a los miembros de la comunidad de las balas y salvo vidas”. Hizo mención que “estas tres personas protegieron a los niños dentro del Centro y la escuela, y no cabe duda de que las víctimas habrían sido mucho peores sin su heroísmo”.






