La comunidad lamentó las muertes de Amin Abdullah, guardia de seguridad. Fotos: Facebook

SAN DIEGO.- Debido al objetivo elegido y a la evidencia ideológica encontrada, las autoridades confirmaron que el ataque armado ocurrido el lunes 18 de mayo en el Centro Islámico de San Diego está siendo investigado como un crimen de odio. 

La tragedia dejó tres hombres muertos y activó una amplia operación policial que, según las autoridades, permitió evitar una pérdida de vidas aún mayor dentro del recinto religioso que también alberga una escuela.

El jefe de la Policía de San Diego, Scott Wahl, explicó en conferencias de prensa que el caso se originó a partir de una llamada de una madre preocupada por su hijo de 17 años, identificado posteriormente como Cain Clark, quien había desaparecido junto con un vehículo familiar y varias armas de fuego. 

Abul-ʿIzz (Abu Elez) también llamado Mansoor Kuzziha.

La mujer alertó además que, la última vez que lo vio, Clark y un acompañante vestían ropa tipo camuflaje. Las autoridades confirmaron que el segundo sospechoso tenía 18 años.

La investigación inicial llevó a los agentes a dos puntos: la Madison High School, donde Clark tenía vínculos previos como exintegrante del equipo de lucha, y un centro comercial en Mission Valley, donde un lector de placas detectó el vehículo buscado.

Mientras los oficiales continuaban rastreando a los sospechosos, se recibió el reporte de un tirador activo en el Centro Islámico de San Diego, ubicado a pocas cuadras del área de búsqueda. 

Nader Awad, esposo de una maestra de la escuela islámica.

Los agentes acudieron de inmediato y encontraron tres personas sin vida en el exterior del recinto, incluido Amin Abdullah, guardia de seguridad.

Las otras víctimas fueron identificadas por la comunidad musulmana como Abul-ʿIzz (Abu Elez) también llamado Mansoor Kuzziha quien había dedicado cerca de cuatro décadas a servir en el Centro Islámico; y Nader Awad, vecino del recinto que acudió durante el ataque para intentar ayudar ya que su esposa es maestra en la escuela islámica.

“Perdimos tres corazones que latían por nuestra comunidad”, expresó una integrante de la congregación.

“Amin siempre tenía una gran sonrisa. Abu Elez era conocido por su generosidad. Nader corrió para ayudar y perdió la vida en el proceso”.

“Fue extremadamente caótico”, señaló Wahl. “Los oficiales tuvieron que entrar habitación por habitación mientras había personas escondidas dentro”.

Posteriormente, los oficiales localizaron un vehículo con dos cuerpos en su interior a pocas cuadras de la mezquita.

El caso se originó a partir de una llamada de una madre preocupada por su hijo de 17 años, identificado posteriormente como Cain Clark, quien había desaparecido junto con un vehículo familiar y varias armas de fuego. Foto: Facebook

Según Scott Wahl, se trataba de los dos sospechosos: Cain Clark, de 17 años, y un segundo joven de 18 años, quienes habrían muerto por heridas de arma de fuego autoinfligidas.

El FBI, a través del agente especial a cargo, Mark Remily, indicó que el caso se investiga como crimen de odio hasta que se demuestre lo contrario.

Wahl confirmó que en el vehículo de los sospechosos se encontró “retórica de odio” y expresiones ideológicas extremistas, aunque evitó detallar su contenido.

También señaló que no se identificó una amenaza específica contra el Centro Islámico, pero sí lenguaje general de odio.