El calor extremo está afectando a pequeñas granjas del condado de San Diego y ha obligado a negocios que dependen de su producción a buscar nuevas formas de enfrentar las pérdidas asociadas con las altas temperaturas.
Golden Eagle Farm, una granja local que se prepara para incorporarse a Navore Market, ha experimentado los efectos del calor desde finales de mayo hasta ahora. Las temperaturas provocaron que algunos cultivos de primavera florecieran antes de tiempo, reduciendo su crecimiento, producción y periodo de cosecha.

“La mayoría de los cultivos de primavera y verano fueron devastados por las temperaturas extremas”, señaló Essence Oyos, directora voluntaria de proyectos de Golden Eagle Farm.
La granja también reportó un incremento de plagas y roedores que afectaron las plántulas y modificaron los ciclos posteriores de siembra y cosecha.
El comportamiento del clima también alteró los patrones de producción. El año pasado, por ejemplo, la granja mantuvo la cosecha de tomates de verano hasta febrero, algo que posteriormente fue considerado como una posible señal temprana de condiciones extremas.
“Curiosamente, algunos de los cultivos de invierno más resistentes continúan creciendo a pesar de las temperaturas extremas”, dijo Oyos.
El calor también modificó las operaciones diarias de la granja. La seguridad de los trabajadores se convirtió en una preocupación debido al riesgo de enfermedades o lesiones relacionadas con las altas temperaturas, por lo que fue necesario aumentar los periodos de descanso y, en algunos casos, comenzar las jornadas más temprano para terminarlas antes.
El riego requiere además una supervisión constante. Los sistemas que abastecen a las plántulas, los cultivos sembrados directamente y los cultivos bajo túneles deben ser vigilados porque una interrupción puede provocar daños mayores.
MENOS DISPONIBILIDAD
Navore Market, empresa de San Diego que conecta a consumidores con pequeños y medianos productores locales, también enfrenta los efectos de la ola de calor. Cuando disminuyen las cosechas, los agricultores tienen menos productos disponibles y la plataforma cuenta con menos inventario para distribuir.

“El calor extremo puede afectar a los agricultores locales de varias maneras, incluidos daños a los cultivos, mayores costos de agua y riego, menores rendimientos y mayores riesgos de seguridad para los trabajadores agrícolas”, explicó Caroline Driehaus, fundadora y directora ejecutiva de Navore Market.
Respecto a la dimensión laboral, muchos productores dependen de trabajadores para realizar las cosechas y, aunque un cultivo esté listo para ser recolectado, las condiciones de calor pueden hacer que el trabajo sea inseguro.
Ante este escenario, Navore Market planea utilizar los llamados mercados meteorológicos de Kalshi como una forma de generar recursos cuando las temperaturas alcancen niveles capaces de afectar a los productores.
La estrategia comienza con un umbral de 90 grados Fahrenheit. Si se pronostica una semana con temperaturas cercanas o superiores a ese nivel, Navore podría adquirir un contrato meteorológico cuyo pago dependería de que se alcance la temperatura establecida.
“Navore planea utilizar Kalshi como una forma de ayudar a proteger financieramente a nuestros agricultores cuando el calor extremo dañe sus cultivos”, dijo Driehaus.
La lógica es que una ola de calor puede reducir los ingresos de Navore al disminuir la disponibilidad de productos, pero el contrato meteorológico podría generar un pago durante el mismo episodio y proporcionar recursos adicionales para apoyar a los agricultores afectados.

“No esperamos recibir un pago todas las semanas”, explicó Driehaus. La intención es mantener la estrategia para que, durante algunas semanas en las que las pérdidas económicas estén relacionadas con el calor, existan recursos adicionales para enfrentar sus consecuencias.
La empresa reconoce que se trata de una estrategia nueva y que todavía no conoce su efectividad a largo plazo. “Es la única manera de entender su potencial: probarla”, señaló Driehaus.
CONTRA RIESGOS CLIMÁTICOS
Nico Hull, director de desarrollo de negocios de Kalshi, explicó que los mercados meteorológicos buscan cubrir un riesgo que las empresas no pueden controlar: el clima.

En el caso de Navore, una ola de calor puede significar menos productos disponibles y menores ingresos. La cobertura busca vincular esa pérdida comercial con el pago de un contrato que se activa cuando ocurre una condición meteorológica previamente especificada.
La limitación, explicó Hull, consiste en identificar con precisión la condición climática que provoca la pérdida económica.
“Si no puedes nombrar el evento específico que te cuesta dinero, no puedes cubrirlo correctamente”, afirmó Hull. El interés empresarial en este tipo de operaciones está creciendo, de acuerdo con Hull, quien señaló que algunas compañías buscan protección frente a costos de combustible, petróleo y condiciones meteorológicas.
Kalshi también ha incrementado la actividad de negociación y ampliado las fuentes de información meteorológica que utiliza mediante una alianza con The Weather Company.
POR VENTAS MÁS AMPLIAS
Para Golden Eagle Farm, su incorporación a Navore Market responde principalmente a la necesidad de ampliar sus canales de comercialización y no a una decisión directa de utilizar mercados financieros relacionados con el clima.
“Navore Market es una oportunidad para ampliar nuestros canales de venta y estamos emocionados de trabajar con ellos cuando la producción permita esa colaboración”, dijo Essence Oyos, directora voluntaria de proyectos de Golden Eagle Farm.

La granja señaló que no está familiarizada con los mercados financieros relacionados con el clima, pero aceptó la posibilidad de recibir recursos derivados de la estrategia que desarrolla Navore.
“Cuando Navore preguntó si Golden Eagle Farm estaría interesada en recibir las donaciones derivadas de la oportunidad que están desarrollando, aceptamos”, explicó Oyos.
El calor afecta así distintos puntos de la cadena alimentaria local: desde la producción en las granjas y las condiciones de trabajo, hasta la disponibilidad de alimentos y los ingresos de los negocios que los comercializan.
Para los productores, la primera línea de defensa continúa siendo la adaptación: diversificar cultivos, ajustar las fechas de siembra y vigilar las condiciones del agua y del trabajo. Estas medidas, sin embargo, no eliminan el riesgo cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos.

