Unidades habitacionales en construcción a un costado del edificio del ‘City Hall’ (Gobierno Municipal) de National City. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

SAN DIEGO.- Las promesas de los gobiernos de la ciudades del condado de San Diego y aún del propio gobierno de California de una supuesta ‘oferta’ a los miembros de la comunidad (familias) de bajos ingresos viviendas accesibles se ha convertido, en la práctica, en un inalcanzable espejismo cuando no en retórica política.

Ello lo confirma un nuevo estudio efectuado por la organización profesional Inspection Support Nework el cual sostiene que el rápido aumento de los precios de las viviendas y los alquileres en el país, ilustra que la oferta no ha logrado mantenerse al día frente a las necesidades de la población, al prevalecer una escasez de casi 4 millones de unidades de vivienda en el país.

Pero otro serio desafío considera el estudio es que el inventario de vivienda de Estados Unidos está envejeciendo, especialmente en lugares donde el crecimiento de la población “es plano o más lento que en otras partes (de la nación)”.

Unidades que ya son alquiladas y que comparten vecindad con las que se encuentran en edificación. La pregunta es quiénes pueden acceder a estas viviendas. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

Evidente desequilibrio

El resultado, destaca el reporte, es un evidente desequilibrio entre aquellos lugares (o comunidades) donde la vivienda es más abundante o asequible y los lugares donde la gente intenta vivir.

Como una consecuencia de todo lo mencionado y por si fuera poco los incrementos en los precios de las casas, el estudio advierte que el aumento de los alquileres ha afectado duramente a los hogares sdurantre el último año.

E indica que después de permanecer estables, en medio de moratorias de desalojo y programas de asistencia de gobierno en 2020, las rentas de vivienda se incrementaron en un 17.6% en 2021 y otro 6.7% durante los primeros meses de 2022.

Vivienda ‘accesible’ al que la mayoría sigue sin acceso

El estudio coincide plenamente con la postura expresada recientemente en un debate con la alcaldesa de la ciudad de National City Alejandra Sotelo-Solís por José Rodríguez, regidor, ex vice alcalde y actual candidato a la alcaldía de la ciudad de National City  en torno a lo que muchos politicos han llamado ‘vivienda accesible’ pero al que la gran mayoría sigue sin tener  acceso ni a la venta ni en renta.

“Me dio mucho gusto”, dijo Rodríguez durante el primer ‘debate’, “el año pasado abogar por tener vivienda accesible en nuestra ciudad para crear una casita detrás; (pero) el proceso  que hemos tenido ha sido muy difícil, muy caro no es eficiente; necesitamos asegurar que ese proceso se más fácil para que tengamos acceso a viviendas accesibles. Es algo por lo que yo abogué mucho el año pasado y afortunadamente pasamos esa ley en National City, que hace el sistema más eficiente para la gente que quiere crear una vivienda”.

“Tenemos que ver lo sucedido”

Por su parte la alcaldesa Alejandra Sotelo-Solís dijo que en los 14 años que tiene al frente de la alcaldía recibió un reconocimiento nacional por parte de Robert V. Johnson Foundation “porque estamos hablando de viviendas accesibles”.

Pero José Rodríguez respondió que “creo que tenemos que ver lo que ha sucedido en National City en los últimos diez años y lo que ha sucedido es que se han creado mil unidades (de vivienda) en la ciudad, casi todas han sido de renta (y la gran mayoría de esas) renta en apartamentos lujosos, donde (el precio del alquiler) está por dos recámaras en $2 mil 500 dólares. Esto ha sido la prioridad del Concilio por los últimos diez años (y) nomás 18 de esas mil unidades han sido para renta, donde nuestra gente tenga la oportunidad de comprar. Tenemos que asegurar que se tengan más oportunidades para comprar unidades y no ha sido una prioridad de la ciudad”. Vale mencionar, por último, que el caso de National City se ha replicado en las otras 17 del condado, mientras crece la presencia de homeless o personas que no cuentan con un techo en dónde vivir o prevalece la incertidumbre entre miles de personas que rentan su vivienda y cuyos precios se incrementan año con año, erosionando el de por si bajo ingreso de la mayoría de los trabajadores.