SAN DIEGO.- Solo el 19.1% de las personas con discapacidad cuentan con un empleo, reveló la Asociación de la Fuerza Laboral de San Diego.
El Mes Nacional de Concientización sobre el Empleo para personas con Discapacidades se remonta a 1945, cuando el Congreso estadounidense eligió la primera semana del mes de octubre como la Semana Nacional para Personas con Discapacidades Físicas.
De acuerdo con la mencionada asociación, “en todos los grupos de edad, las personas con discapacidad tienen menos probabilidades de estar empleadas que las personas sin discapacidad”.
Ante esta lamentable realidad, se indicó, la Asociación de la Fuerza Laboral de San Diego “ha lanzado un nuevo recurso, creando un San Diego más equitativo para quienes viven con discapacidad”.
Se indicó que este nuevo recurso contempla un detallado análisis de cómo los lugares de trabajo pueden construir entornos más accesibles.
El caso del conocido activista colombiano Alex Montoya es un ejemplo no solo de superación personal sino de encomiable calidad intellectual pues se trata de un gran orador, escritor y activista de esta ciudad, pero su primera experiencia laboral fue un ingreso impactante a la fueza laboral.
Y luego pasa a describir cómo ha logrado superar esta etapa de su vida: “Yo era la única persona en nuestra oficina con una discapacidad visible; debajo de mi ropa, usaba dos brazos protésicos y una pierna protésica. Mi trabajo consistía en vender membresías para nuestra organización”, recordó.
“Cada miembro recibió beneficios”, continuó Montoya, “que incluyen acceso a eventos de networking y descuentos. Visité a clientes en persona y uno de ellos me brindó una experiencia que nunca olvidaría. Tan pronto como entré en la habitación, me miró a los ojos y tan pronto como me presenté, preguntó: “¿Esas cosas son afiladas?” mientras se ríe. “¡No me rasguñes!” añadió. Sentí calor en la cara y se me aceleró el ritmo cardíaco. No supe cómo responder”.
“Sabía que sus bromas sobre mis prótesis eran una muestra de lo que él consideraba un comportamiento humorístico. Y sabía qué comportamiento era y no era aceptable. Así que salí del vestíbulo y del edificio. Esa venta potencial era importante, pero también lo era mi dignidad”, dijo con convicción un hombre sencillo y noble que se ha ganado la admiración de los sandieguinos.

