Es erróneo considerar un padecimiento de la piel como algo cosmético./Foto: iStock

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, sin embargo, en la mayoría de los casos no se le brindan los suficientes cuidados diarios, esto debido principalmente a factores socioculturales y limitaciones en la cobertura e infraestructura del sistema de salud.

La Academia Americana de Dermatología estima que hasta el 30% de las consultas de primer nivel tienen relación con enfermedades de la piel y ,el no considerar acudir con el especialista, potencia un diagnóstico impreciso del padecimiento.

Acné, manchas, irritación o envejecimiento prematuro son condiciones dermatológicas que pueden ser prevenidas si se adquieren hábitos saludables y de prevención.

La doctora Karina Santana, Gerente Médico de Inflamación e Inmunología de Pfizer refiere mediante un comunicado que “los dermatólogos son parte esencial en el cuidado de la salud, ya que la piel es un reflejo del estado general de la salud del cuerpo. Uno de los errores más comunes es considerar un padecimiento de la piel como algo cosmético, mientras más oportuno sea el diagnóstico existe mayor probabilidad de evitar complicaciones que pueden detonar otras complicaciones”.

Refiere también que, en general, la población de origen latino ha vivido sistemáticamente sin la cercanía con un dermatólogo como opción de consulta médica, por lo que sus diagnósticos suelen darse a destiempo, muchas veces con graves consecuencias.

“Un ejemplo claro de necesidad de detección oportuna es el de la dermatitis atópica, que es la patología alérgica más frecuente de la piel en México, de acuerdo con el Consenso Mexicano para el Diagnóstico y Tratamiento de la Dermatitis Atópica en Adolescentes y Adultos. Acudir al dermatólogo oportunamente es una decisión importante para mantenernos saludables, esperar hasta tener una recaída grave puede implicar la evolución de un padecimiento o una complicación que en el largo plazo tendrá consecuencias en nuestra calidad de vida”, señala Santana.

Una rutina para cada tipo de piel

Establecer un rutina para el cuidado de la piel es un asunto primordial para mantener la salud dérmica, para hacerlo de la manera más apropiada posible y obtener los mejores resultados, es aconsejable observar las características individuales que permitan tener una idea del tipo de piel que se tiene y, a partir de ello, atender sus necesidades específicas.

“No es lo mismo crear una rutina para una piel seca que para una piel grasa o sensible”, precisa la especialista de Pfizer.

Piel sensible: es extremadamente delicada a productos químicos agresivos, tiende a ponerse roja al contacto con los dedos. Estas personas reaccionan de manera exagerada a los factores externos, como el sol, el frío o los productos cosméticos.

Piel normal: es la más elástica y suave. Gracias a sus niveles balanceados de humectación y su buena circulación, los poros son de tamaño pequeño y no experimentan reacciones desfavorables a productos o factores internos o externos; no necesita tratamientos especiales, sólo protegerla y limpiarla correctamente.

Piel seca: Esta es una de las pieles más delicadas y propensas a irritaciones y descamaciones, debido a su falta de humedad, lo que genera una sensación de rigidez. Es necesario brindarle los niveles de humedad necesarios y procurar cuidarla de factores externos como el sol y la polución.

Piel grasa: uno de sus principales problemas es que es más propensa al acné. Requiere productos específicos. Si es posible, libres de aceites. Piel mixta: suele presentar la zona T (frente, nariz y mentón) con más grasa que en las mejillas. Según algunos dermatólogos, es la más difícil de cuidar.