Beba Zárate señala hasta dónde subió el agua en su vivienda. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

Ultima actualización: Hoy miércoles 30 de enero a la 1:50 p.m.

SAN DIEGO.-  “Estamos tratando de recuperarnos de lo que pasó el lunes; entonces es apenas un recuento de los daños, de limpieza para sacar los muebles; no hay tiempo pero si sabemos que hay varios vecinos que no tienen la cobertura para inundación de su propiedad”.

Así respondió Beba Zárate, madre de familia quien tiene alrededor de 25 años de residir en el domicilio localizado en el 2051 de Osborn Street, una de las vialidades de San Diego en el que las viviendas resultaron más impactadas por las lluvias del lunes 22 de enero, prevaleciendo entre los residentes incertidumbre, tristeza y desolación.

“Estamos apoyando a todas las familias que han resultado damnificadas por este desastre natural, incluyéndome con nuestra familia y pues tenemos que echarnos la mano y la comunidad ha respondido con donaciones tanto de ropa como comida, artículos para limpieza y un poquito de artículos de limpieza personal”.

Pero más allá de esta evidente solidaridad entre los vecinos surgen en su cabeza las preguntas obligadas: “¿Cómo podremos recuperarnos? ¿Quién va a responder? Es algo bien estresante, es una impotencia que sentimos de por qué estás pagando una aseguranza si no te van a cubrir en un momento determinado; esto es algo nuevo, sorprendente para nosotros, porque nunca esperamos que fuera a tomar esta magnitud”, expresó con evidente preocupación Zárate.

En un recorrido efectuado a varias de las casas dañadas por unas lluvias intensas que cayeron con mayor fuerza entre las 10:00 y 10:30 a.m.se observaron en más del 90 por ciento de las viviendas, víveres amontonados, con un panorama desolador a la vista, aún con marca de agua que en algunas casas superó los dos metros de altura sobre las paredes -en su mayoría construidas en su mayor parte en ‘drywell’ y madera.

Olga Ramírez, quien con miembros de su familia sacaba muebles de la vivienda marcada con el 2046, Osborn Street, dijo con evidente nostalgia: “esta es la casa donde yo crecí. Vive acá mi papa solo, pues va a cumplir 80 años este año, tenía aquí 10 años cuando nos mudamos aquí, pero el tenía más de 40 años, es la casa de la niñez. Durante el tiempo que he estado que ha estado aquí mis papas nunca lo hubieramos imaginado”.

“Yo estaba en Escondido, en mi casa, cuando mi papá (José Ramírez) me llamó como a las 10:30 y que ahora la casa estaba bajo agua, casi son 4 pies de agua lo que subió la marca”, indicó Olga.

José Ramírez, un hombre de 80 años de edad y con la mitad viviendo en la casa de Osborn, separa con todo cuidado los medicamentos que tendrá llevarse. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.
Aspecto del canal que se encuentra sobre Osborn Street. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

Expresan molestia

“Estamos un poco molestos con la Ciudad”, agregó la entrevistada, “porque ya habían pasado muchos meses y hasta hay una demanda en su contra porque no habían limpiado las alcantarillas o los lugares por donde se va el agua. Tenemos 40 años aquí y yo nunca había mirado este barrio tan descuidado como lo han tenido en los últimos diez años y nomás vienen los politicos. Ponen sus letreritos para que los apoyen, pasan, los aprueban y de desparecen”.

Además de las alcantarillas, Beba Zárate considera que el canal que está escaso metros de las viviendas y que cruza Osborn Street para fundirse con la maleza, el canal pudo haber jugado un papel en la inundación, pues -dijo- ha estado descuidado por mucho tiempo por las autoridades.

Respecto a la vivienda reconoció que aunque son dueños de la misma y ya está pagada en su totalidad, “tiene solo Homeowner Insurance, nunca se le ha exigido que tenga Flood Insurance, así que lo más probable es que den la carta de que no van a cubrir nada, ynos dijo un agente queienen que esperar a que se seque la casa para que pueda venir alguien y al venir alguien aunque no cubra la aseguranza de todos modos va a quedar el récord de mi papa y le va a subir su pago premium de la aseguranza. A mí se me hace una injusticia. En lugar de ayudarnos nos van a perjudicar”.

La marca que se aprecia sobre la pared es una clara evidencia de hasta qué altura cubrió el agua. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

Duros testimonios

“No tuve tiempo ni de agarrar las llaves de mis tres carros. Fue un evento traumático y caimos en shock. Es algo muy fuerte porque te bloqueas y ya no sabes pensar. No estamos preparados. Gracias a Dios salvamos nuestras vidas porque un remolino que correr”, recordó una mujer al relatar su experiencia.

Por su parte un joven que se identificó como David, describió que “fue muy feo, el agua entró ese carro, ya estaba cubierto por el agua y se fue. No tuvimos mucho tiempo para pensar. Tres minutos. Ponerse las botas, pantalones…”

“Aquí hubo negligencia”, consideró el muchacho.

David narró como uno de los vehículos fue arropado completamente por la corriente. Foto: Horacio Rentería/El latino San Diego.

Jessica Rodríguez, otra joven de ascendencia Latina recordó respecto al inusitado temporal lluvioso:  “Eran como las 10 de la mañana. Mi papa (Froylán Rodríguez) se fue a fijar allá porque a veces se inunda pero no tanto. Entonces él estaba pendiente y ya que vio que el agua estaba subiendo fue a llamar a todos los vecinos”.

Indicó por últtimo que los tres vehículos que tenían en la unidad departamental resultaron con daños totales y de ellos, solo uno se encuentra asegurado y el de ella -que había comprado a un ‘dealer’ y el cual no tiene seguro full coverage- en mayo pasado, apenas lo empezaba a pagar, pero la cosa es que mi carro no tiene aseguranza “y me están diciendo que yo tengo que cubrir todos los pagos del carro”.

“Lo que escuché es que en la poliza de la aseguranza no hay una cláusula que ofrezca cobertura por desastres naturales y en este caso no hay nada qué hacer”, señaló por su parte Beba Zárate.

Vale hacer mención que durante el recorrido a las viviendas afectadas por el temporal se puso de manifiesto el espíritu comunitario con el apoyo de organizaciones como Herencia Hispana, que estuvieron seleccionando ropa -a través de dos de sus miembros, Diana y Roberto Zaragoza, una pareja inmigrante originaria del estado de Guerrero, México.

Diana Zaragoza, integrante de la organización Herencia Hispana San Diego, separa ropa de las donaciones con lo que se busca ayudar a los damnificados que la requieren tras la inundación. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

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