“No ha habido una mejora significativa en los niveles de folato en sangre entre las mujeres hispanas en edad reproductiva, que actualmente tienen el mayor riesgo de tener un bebé afectado por una enfermedad neural”, se afirmó en una mesa redonda convocada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés).
El dato fue dado a conocer como parte de las actualizaciones sobre la estrategia para hacer que los productos de harina de masa de maíz fortificada estén más al alcance de las familias y cómo los socios federales pueden ayudar en estos esfuerzos.
Grandes fabricantes y distribuidores de dichos productos respondieron al llamado del secretario Xavier Becerra, a quien le expusieron los desafíos que enfrentan, incluida la educación del público sobre los beneficios para la salud de los productos de harina de masa de maíz fortificada.
La reunión tuvo como contexto el hecho de que en 2016 la FDA permitió la adición voluntaria de ácido fólico a la harina de masa de maíz (CMF).
“Estamos aprendiendo que podríamos abordar fácilmente una necesidad de atención médica realmente importante simplemente enriqueciendo la masa de maíz como lo hemos hecho con la harina durante algún tiempo”, comentó el Secretario Becerra a los asistentes e hizo el compromiso de apoyar la educación de consumidores y proveedores.
En la mesa redonda participaron representantes de Bunge, la Asociación de la Industria de Alimentos (FMI), Kroger, la Asociación de Restaurantes Latinos, Ole Mexican Foods, la Asociación de la Industria de la Tortilla y Walmart, así como el Dr. Robert Califf, comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), y el personal de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
El HHS ha desarrollado la iniciativa “La comida es medicina”, que se centra en integrar el acceso constante a recursos relacionados con la dieta y la nutrición en las comunidades de todo el país.

