SAN DIEGO.- Ante la proximidad del Mundial de la FIFA 2026, que provocará el tránsito de millones de personas entre México, Estados Unidos y Canadá, Summer Stephan, fiscal del condado de San Diego advierte sobre un riesgo persistente: el aumento de la trata de personas en eventos masivos.
En entrevista exclusiva, Stephan detalla las estrategias locales de prevención y cuestiona la falta de un plan global claro, además subraya la urgencia de una coordinación binacional sólida para proteger a las víctimas en regiones fronterizas como San Diego–Tijuana donde el fenómeno de la trata de personas adquiere una dimensión especialmente compleja ante los altos flujos turísticos, comerciales y migratorios.
Durante el periodo de la Copa Mundial de la FIFA 2026, a celebrarse del 11 de junio al 19 de julio próximos, la franja fronteriza será un punto estratégico de hospedaje, tránsito y entretenimiento, aumentando significativamente los cruces diarios en la garita San Diego Tijuana y, aunque no habrá partidos oficiales en estas ciudades, se prevén actividades vinculadas al torneo como celebraciones previas, transmisiones públicas de partidos, festivales culturales y encuentros organizados por clubes y actores locales. Esta dinámica se intensificará por la cercanía con sedes oficiales como Los Ángeles.
Frente a ese escenario, la fiscal Summer Stephan expone cómo su oficina se prepara para enfrentar este desafío.
¿Qué estrategias tiene la Fiscalía a su cargo para prevenir la trata de personas durante el Mundial 2026?
“San Diego cuenta con una fuerza de tarea bien establecida contra la trata de personas. Incluye diversas agencias de seguridad y autoridades federales, estatales y locales que trabajan las 24 horas del día. Es una fuerza activa, y reforzamos recursos cada vez que hay un evento importante como la FIFA.
“Aunque los partidos oficiales no se jugarán en San Diego, habrá celebraciones previas en el Snapdragon Stadium, organizadas por el club local de fútbol. Ellos están conscientes de los riesgos y colaboran estrechamente con nuestra oficina para garantizar que los eventos sean seguros y se respeten los derechos humanos.
“Respecto al resto del Mundial, debo decir que me sigue decepcionando la falta de un plan claro y prioritario para prevenir la trata, aun cuando la evidencia es contundente, estos eventos masivos, con más de 65 mil asistentes por partido, atraen tanto trata sexual como laboral”.
La fiscal afirma que la experiencia internacional demuestra que los grandes eventos deportivos no solo generan derrama económica, sino también condiciones propicias para la explotación.
¿Qué antecedentes sustentan esta preocupación?
“En el Mundial de Qatar 2022 vimos cómo más de medio millón de migrantes fueron utilizados para construir la infraestructura. Hubo abusos documentados y explotación laboral. Desde entonces, organizaciones internacionales hemos solicitado un plan bien definido para prevenir la trata. Aún no lo hemos visto.
“En San Diego, durante eventos grandes, sí observamos un aumento en arrestos relacionados con trata. Esto también se debe a que desplegamos más recursos, incluyendo agentes encubiertos y monitoreo en internet para detectar si jóvenes están siendo trasladadas para explotación.
“Un ejemplo reciente fue Comic-Con: realizamos múltiples arrestos de personas que intentaban comprar sexo. A pesar de las advertencias, ocurrió, y se procesó judicialmente”.
Más allá de cifras, Stephan enfatiza que el fenómeno no depende exclusivamente del evento deportivo, sino del contexto social que lo rodea.
¿Se incrementa la trata por el evento en sí?
“Los estudios indican que no es el evento en sí, sino las grandes concentraciones de personas, especialmente hombres, quienes son los principales compradores en la trata sexual. Además, cuando se requiere mano de obra repentinamente, también puede aumentar la trata laboral”.
En una región binacional como San Diego–Tijuana, la coordinación entre países resulta esencial. La fiscal explica cómo se articula este esfuerzo.
¿Cómo se coordina su oficina con agencias federales en Estados Unidos y México?
“Para nosotros, esto es una prioridad permanente. No esperamos a que ocurra un gran evento. Tenemos una fuerza de tarea activa todo el tiempo que incluye agencias federales, estatales y locales.
“Trabajamos constantemente con socios internacionales, el FBI y otras agencias para mantener una alineación. Sería un error intentar coordinar todo cuando el evento ya está encima; esto requiere experiencia y compromiso a largo plazo.
“Además, renovamos recientemente un acuerdo binacional con el Consulado General de México en San Diego. Esto reconoce que muchas víctimas cruzan la frontera diariamente. Hemos establecido mecanismos de confianza para protegerlas en ambos lados, incluyendo colaboración entre centros de justicia familiar en San Diego y Tijuana”.
De acuerdo con la fiscal, el enfoque preventivo también implica identificar debilidades estructurales en la organización de eventos globales.
¿Cuál es el mayor desafío para esta Fiscalía durante este evento global?
“El principal reto es la falta de un documento claro y unificado que garantice protección de derechos humanos en toda la cadena operativa del evento, desde construcción hasta logística y venta de boletos.
“Ese marco coordinado y vinculante no existe actualmente. Sin embargo, en Estados Unidos hay mayor control y la trata es una prioridad. Un punto crítico son los hoteles y moteles. En San Diego tenemos campañas activas para capacitar al personal a identificar señales de trata y reportarlas”.
La fiscal afirma que la actuación de la comunidad que acude a estos grandes eventos es clave en la detección temprana de posibles casos de trata y explotación sexual.
¿Qué señales de alerta podría identificar el público?
“Hay que confiar en el instinto. Por ejemplo, una combinación que no encaja: un hombre mayor con una persona joven que parece fuera de lugar o mal vestida para el contexto.
“En hoteles, puede observarse que el adulto lleva todo el equipaje mientras la otra persona no tiene nada o solo una bolsa. Las señales no suelen ser evidentes como cadenas o golpes, porque los tratantes evitan dejar rastros visibles.
“También puede haber desorientación en las víctimas, por ejemplo, no saben qué día es, porque son movidas constantemente. Lo más importante es entender que esto no es entretenimiento. Comprar a un ser humano es un delito, es trata de personas”.
Finalmente, Stephan detalla los mecanismos de denuncia, fundamentales en un contexto de alta movilidad.
¿Cómo pueden los residentes o visitantes reportar casos sospechosos?
“Si parece una emergencia, deben llamar al 911. No hay riesgo por reportar de buena fe. Si alguien observa violencia, coerción o situaciones sospechosas en hoteles, debe reportarlo. Por ejemplo, si ve a alguien siendo empujado a una habitación o escucha gritos.
“También pueden llamar a la Línea Nacional contra la Trata al 1-888-373-7888 o enviar un mensaje con la palabra “BEFREE” al 233733 que conecta con autoridades locales.
“La trata de personas es un problema global y local. Incluye explotación laboral y sexual. El problema no es el deporte. El Mundial es una celebración deportiva de impacto global. El riesgo está en la vulnerabilidad de ciertos grupos como la población joven y las personas en situación de movilidad. Esto requiere responsabilidad colectiva. Nadie debería obtener entretenimiento a partir del sufrimiento de otra persona”.

