¿Sufres de “filosofía nocturna”?

Se trata de esa pensadera trascendental que te ataca desde la medianoche hasta la madrugada, y justo, cuando ya te da sueño, timbra la alarma para ir al trabajo.

Al principio mi desvelo era con las estadísticas:

¿Si siete de cada diez personas sufren de diarrea, eso significa que tres de cada diez la disfrutan?

¿Por qué en lengua danesa la palabra “condón” es tan larga? “svangerskabsforebyggendemiddel”

¿Por qué el día que mi carrito se fundió, el fabricante inglés de los “Rolls Royce” anunció que sus ventas en América se incrementaron en 171%.

Días más tarde, me desvelaron las reflexiones sobre el recalentamiento global:

Si Supermán, Batman y Robin, usan los calzoncillos por encima de los pantalones. ¿Será éste su secreto para acumular tanta energía?

Más tarde, muchos interrogantes sobre la naturaleza no me dejaron dormir:

¿A los pescaditos les dará sed?

¿Por qué a mi súper héroe, el Pato Donald, jamás le dibujan calzoncillos?

¿Que relación existe entre el “nadado mariposa” y un “caminado mariposo”? ¿Y qué diablos tienen que ver en esto las verdaderas mariposas?

Yo pensé que pasar la noche en blanco era un fenómeno pasajero, hasta cuando… ¡Purrundum! Se derrumbó la economía.

Entonces empezó ese vergonzoso mes del tira y afloje entre el gobierno y los tercos congresistas del “tea party”, en el confuso debate sobre la deuda.

Pasé muchas madrugadas mirando hacia el techo, preguntando con angustia “republicana” ¿qué tan alto –en pies y en pulgadas- puede ser el tal “techo de la deuda”?

El final de la disputa resultó de película: a Estados Unidos y a mí nos bajaron la calificación del crédito. Entonces se aumentó mi pensadera: ¿a cuáles congresistas les debemos esta modesta calificación?

Ahí descubrí que las pesadillas más agobiantes son las que mezclan política y economía.

¿Por qué –me preguntaba una noche- todas las catástrofes económicas y políticas coinciden en terminar en “ión”?

(En economía: recesión, depresión, deflación, desaceleración e hiperinflación)

(En política: oposición, conspiración, confusión y obstrucción)

Hace un par de noches me desperté angustiado. Si los republicanos son tan buenos para la poesía y son capaces de rimar a “Osama” con “Obama”, ¿por qué no riman “congreso” con “progreso”?

¿Será que el terremoto que sacudió a Washington también es culpa de Obama?

¿Será que el huracán “Irene” lo enviaron los republicanos para aguarle las vacaciones a Obama?

Si la razón para deportar al 50% de los indocumentados fue por “tener antecedentes criminales”. ¿Será que al otro 50% lo deportaron por tener antecedentes familiares?

Ya me estaba durmiendo, cuando en la madrugada me despabiló otra pregunta: ¿Por qué la orden de la Casa Blanca de suspender las deportaciones coincide con la celebración del Centenario de Cantinflas?

  • Tía Filomena, estoy desesperado. No puedo dormir pensando en tantas crisis…

  • Mijo, cuando las veteranas del “tea party” empezamos a atravesar “la crisis de los ochentas” nos acomodamos todas las noches -entre pecho y espalda- una agüita de valeriana, romero y toronjil. ¡Ay! Una duerme a pierna suelta y sin remordimientos.

¡Qué maravilla la agüita de la vieja!

Ahora duermo tan profundo, como un “bebé ancla”. Si de pronto, en alguna noche de locura me embosca una pesadilla, siempre es con personajes familiares, como la Condoleezza, la Lady Gaga o Paquita la del Barrio

VERBATIM

“En mi escuela descubrí que la mejor cura para el insomnio es una clase de matemáticas después del almuerzo”