San Diego (EFE).- El poder político de los hispanos, del que también los inmigrantes pueden beneficiarse, tiene posibilidades de crecer en San Diego en la siguiente década como consecuencia de la aprobación de un nuevo distrito electoral.

Los líderes hispanos presionaron para la creación del nuevo distrito, con la comunidad de City Heights en su centro, compuesto por un 50,3 por ciento de hispanos, y de su total, por un 44 por ciento de hispanos en edad de votar.

Sin embargo, para Mateo Camarillo, de la organización “Comité latino de redistribución para San Diego”, una mayor representación demográfica de hispanos en el distrito no necesariamente se traducirá en un nuevo representante de este grupo.

“Lo que sí hace es crear la oportunidad para elegir a un hispano, y también coloca los temas de importancia de este grupo al frente de la agenda que se discutirá en la ciudad”, señaló Camarillo a Efe.

La Comisión de Redistribución de San Diego decidió implementar un cambio radical a las fronteras políticas actuales, pese a controversias presentadas en las numerosas audiencias públicas que por meses prepararon los cambios en los distritos.

Con la decisión, dada a conocer la semana pasada, la ciudad contará con dos distritos considerados hispanos, pues el 9 se añade al 8, representado por David Alvares, el cual cuenta con un 75 por ciento de hispanos, incluyendo al Barrio Logan, Golden Hill y Logan Heights.

El nuevo Distrito 9 cuenta con la población de inmigrantes más numerosa de la ciudad, de acuerdo con la comisión de redistribución, junto con un número significativo de personas de bajos ingresos.

El nuevo mapa ha sido criticado por líderes de la comunidad asiático americana de la ciudad, al argumentar que su representación del 17,3 por ciento de la población de la ciudad debería haberles permitido contar con un distrito con mayoría demográfica asiática que facilitase la elección de un concejal propio.

La fecha en la que el nuevo mapa entre en vigor es todavía tema de negociación, pues podría implementarse este otoño o hasta diciembre del próximo año.

Los estatutos de la ciudad requieren que los límites distritales sean cambiados cada 10 años en respuesta a los resultados del Censo, a través de una comisión independiente formada por siete miembros electos por un panel de jueces retirados.

Tradicionalmente estos mapas buscan preservar “comunidades de interés”, pero definir el término es controvertido ya que leyes federales prohíben que la raza sea utilizada como un criterio explícito para la creación de estas líneas; sin embargo, la identidad cultural suele ser un factor de importancia.

El proceso de creación del nuevo mapa se prolongó durante casi 10 meses e incluyó 45 audiencias públicas en las que participaron cerca de 2.000 personas, con la meta de buscar la mejor forma de crear distritos de cerca de 145.000 personas cada uno.

Los criterios de selección fueron la información del Censo del 2010, junto con los estatutos de la ciudad, el Acta de Derechos para el Voto de 1965, y la Constitución.

El politólogo Carl Luna dijo a Efe que estos cambios pueden representar el final de la mayoría blanca en el concejo, ya que el norte, el sur y el este de la ciudad han incrementado su presencia, mientras que la población blanca se mantiene en el centro de la ciudad.

“Representa una diferencia el tener a personas que lucen como tú tomando decisiones en posiciones de poder, por lo que estos cambios son importantes para el futuro de la ciudad”, dijo Luna.

Pese a lo reciente del anuncio, políticos han anunciado ya sus intenciones para competir por el nuevo distrito, entre ellos la actual concejal del Distrito 7, Marti Emerald, quien no es hispana y fue reportera de televisión antes de incursionar a la política, y la residente del barrio de City Heights Katherine Eaton.

De acuerdo con el censo de 2010, los hispanos conforman cerca del 30 por ciento de los 1,3 millones de residentes de la ciudad, al tiempo en que esta población sigue creciendo, transformando la composición étnica de los vecindarios de San Diego.