San Diego – La vacuna contra la tos ferina, enfermedad que alcanzó proporciones epidémicas en California el año pasado afectando mayormente a niños hispanos, comienza a perder efectividad luego de tres años, según un nuevo estudio que autoridades sanitarias han recomendado tomar con precaución.

El estudio responde al cuestionamiento hecho el año pasado por investigadores de la Universidad Estatal de San Diego y de la estación de radio pública KPBS sobre la eficacia de la vacuna, pues la mayoría de los casos en el condado de San Diego se habían dado en personas que habían sido inmunizadas.

El nuevo estudio, conducido en el condado de Marin, en el norte de California, fue coordinado por el doctor David Witt, jefe de enfermedades infecciosas del Centro Médico Kaiser Permanente.

Witt, quien presentó el pasado 20 de septiembre los resultados de su estudio en una conferencia sobre agentes antimicrobiales y quimioterapia en Chicago, dijo que sus hallazgos lo sorprendieron debido a que la mayoría de los casos se presentaron en niños que habían cumplido con sus vacunas programadas.

La tos ferina, también conocida como pertussis, afectó el año pasado a 27.550 personas en EE.UU., de acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

El CDC reportó 27 muertes, 25 de ellas en niños menores de 1 año a nivel nacional en el mismo período, en tanto que desde la década de 1980 ha aumentado el número de casos, especialmente en adolescentes (10 a 19 años de edad) y en bebés menores de seis meses.

Hasta agosto de este año el Departamento de Salud Pública de California había reportado 2.164 casos adicionales.

Una nueva ley estatal que entró en efecto este año exige que niños que se matriculan de los grados séptimo a doceavo deben mostrar prueba de vacunación antes de que comenzar clases, aunque padres pueden solicitar una excepción por creencias religiosas.

Sin embargo, funcionarios del área de salud del condado de San Diego dieron a conocer hoy un comunicado en el que exhortan a padres de familia a tomar con precaución los resultados del estudio de Witt.

“Es un estudio preliminar que no ha sido revisado en forma completa por funcionarios de salud estatales y locales. Lo que es más, el condado no hace recomendaciones sobre los intervalos para las vacunas de rutina. Seguimos las recomendaciones del CDC”, indicó el comunicado.

Los síntomas de esta enfermedad, de acuerdo a CDC, se asemejan en sus primeras etapas a un resfriado común, con congestión nasal, estornudos y tal vez tos o fiebre leves, pero después de una o dos semanas puede comenzar la tos fuerte.

En EE.UU., la vacuna contra la tos ferina recomendada por el CDC forma parte de la DTaP, que es una vacuna combinada que protege a los niños contra la difteria, el tétanos y la tos ferina.

Los niños deben recibir cinco dosis de DTaP, las tres primeras a los 2, 4 y 6 meses de edad, la cuarta entre los 15 y 18 meses de edad, y la quinta, entre los 4 y 6 años de edad.

En el caso de niños entre 7 y 10 años de edad que no estén al día con estas vacunas, se les administra una dosis de Tdap antes de la consulta médica de rutina de los 11 o 12 años de edad.

Desde 1998, más del 80 por ciento de los recién nacidos de California muertos por la tos ferina han sido hispanos.