El apoyo de los hispanos a la gestión del presidente de EEUU, Barack Obama, ha caído a mínimos cuando tan solo quedan 14 meses para las elecciones de 2012, unos comicios en los que la minoría de mayor crecimiento del país será decisiva.

El 68 por ciento de los latinos apostaron en 2008 por las promesas de “esperanza” y “cambio” del líder demócrata, pero cuatro años después tan solo el 48% aprueba su labor al frente de la Casa Blanca, según las últimas encuestas.

La promesa incumplida de la reforma migratoria ha erosionado la confianza en Obama de una comunidad que además ha sufrido con crudeza las consecuencias de la crisis económica.

El descontento de los latinos, que este mes celebran su Herencia Hispana, con la Administración demócrata, alarma en el seno de un partido que sabe que tener el favor de este grupo es clave en estados como California, Nuevo México y Texas, donde al menos uno de cada cinco votantes serán latinos en 2012.

El Censo de 2010 certificó la importancia e influencia que tendrán los votantes latinos en los próximos comicios, al revelar que este grupo ya supera los 50 millones de personas, lo que representa el 16% de los más de 308 millones de habitantes del país.

De este modo, en 2012 los expertos vaticinan un récord en la participación de los votantes latinos, tanto por su crecimiento poblacional como por las campañas que llevan a cabo los grupos proinmigrantes para concienciarles de la importancia de registrarse para acudir a las urnas. Así lo explicó a Efe Evan Bacalao, el director de Compromiso Social de Fondo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos (NALEO, en inglés).

Con el poder latino en ascenso y unas encuestas que muestran a este grupo cada vez más alejado de los demócratas, el interrogante que se abre es qué porcentaje de los votos que no irán para Obama acabarán del lado de los republicanos, muchos de los cuales tienen un discurso marcadamente anti inmigrante.

Los hispanos, que en el año 2050 representarán el 29% de la población de EEUU, han sufrido con crudeza las consecuencias de una crisis que golpeó de manera importante dos de los sectores que emplean más latinos: la construcción y la industria manufacturera.

Así, la decepción que la comunidad hispana experimenta frente a la política demócrata, a la que confió sus “sueños” y “esperanza” en 2008, no radica solo en las promesas migratorias que quedaron en el tintero sino también en una incertidumbre económica que se ha dejado sentir con más fuerza en las minorías del país.

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