Los Ángeles, 4 ene (EFE).- El cabecilla del cártel de Tijuana hasta 2002, Benjamín Arellano Félix, apodado «El Señor», se declaró hoy culpable de narcotráfico y lavado de dinero en un tribunal federal en San Diego, en California, informó la oficina del fiscal.

Arellano, extraditado desde México a EE.UU. a finales de abril de 2011, se enfrenta a una pena de hasta 25 años en prisión, una multa máxima de 500.000 dólares por ambos cargos y la confiscación de 100 millones de dólares en bienes obtenidos a través de sus actividades ilícitas.

El acuerdo entre Arellano y las autoridades evitará la celebración de un juicio contra el detenido, quien en una primera vista celebrada en mayo se había declarado no culpable de los delitos.

Según la documentación presentada hoy en la Corte, Arellano admitió haber sido el jefe de la organización criminal entre 1986 y 2002 que encabezaba con sus hermanos Ramón, Eduardo y Francisco centrada en el tráfico de drogas entre EE.UU. y México.

Bajo su mando, miembros del cártel secuestraron y asesinaron a numerosas personas, entre ellas a testigos potenciales de sus actividades, y se realizaron sobornos las autoridades.

Benjamín Arellano fue detenido en 2002 en México y en 2007 se aprobó su extradición a Estados Unidos, que lo reclamaba por considerar que el cártel de Tijuana dominaba el tráfico de droga hacia Estados Unidos.

Antes de la extradición, la Procuraduría General de la República de México (PGR, Fiscalía mexicana) recordó que Arellano Félix «controló el flujo de cocaína, marihuana y otras sustancias», que entraban a EE.UU. «desde las franjas fronterizas de Tijuana y Mexicali» durante los años de «mayor auge» del cártel.

Entre 2002 y 2011, Arellano estuvo confinado en solitario en una prisión mexicana.

El liderazgo del cártel de Tijuana empezó a desmoronarse en 2002 cuando en un tiroteo en Sinaloa murió Ramón Arellano Félix, quien se encargaba de mantener la disciplina interna de la organización y de las ejecuciones de adversarios.

En 2006 el Servicio de Guardacostas de EE.UU. capturó en una embarcación pesquera frente a las costas mexicanas a Francisco Javier Arellano Félix, quien había asumido la conducción de la organización tras la muerte de Ramón y el arresto de Benjamín.

Eduardo Arellano Félix, el último de los hermanos que quedaba en libertad fue capturado en octubre de 2008 tras un tiroteo con la policía en Tijuana. Estados Unidos ha pedido su extradición.

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