Denver, (EFE).- La combinación de bajos niveles de agua y de la expansión de la agricultura comercial en el sur de Colorado, con el consecuente aumento en el costo del uso del agua, podrían obligar a cientos de granjeros hispanos a dejar sin cultivar miles de hectáreas de tierra fértil, advirtió hoy un funcionario estatal.

En declaraciones a los medios de Denver, John Salazar, comisionado de agricultura de Colorado, indicó que la zona del Valle de San Luis, ocupada mayormente por hispanos desde hace casi 200 años, podría enfrentar un «severo golpe económico» por la sequía y el aumento del costo del agua.

Esa zona figura entre las más pobres de Colorado, con 38 % de pobreza infantil. Por eso, dijo Salazar, «la agricultura por sí sola ya no puede sostener la economía del Valle de San Luis».

Según un reporte del Distrito de Conservación de Agua del Valle de San Luis, más de 30.000 hectáreas de propiedad de familias hispanas quedarían sin cultivar este año, y durante los próximos cinco años podría perderse el 25 % de la tierra fértil de la región.

Las familias hispanas del Valle de San Luis todavía practican la llamada agricultura de supervivencia, como lo hacían sus antepasados que llegaron al área a principios del siglo XIX. Para poder subsistir por medio de sus propios cultivos y ganado, cada familia necesita un cuarto de hectárea.

Para regar sus propiedades, los agricultores hispanos utilizan un sistema de acequias construidas en algunos casos hace más de dos siglos, y un acuerdo, firmado en 1852, por el que se contrata a un mayordomo para que regule el flujo del agua en esas acequias.

Sin embargo, el crecimiento de la agricultura comercial en la región durante los últimos 35 años, y la actual sequía obligarían a que a partir de mayo próximo cambie el sistema de distribución del agua en el sur de Colorado.

En la actualidad, la agricultura comercial emplea 6.000 pozos de agua y 2.700 puntos de riego en la zona del Valle de San Luis. Pero, con el agua de pozo cada vez más escasa, a partir de mayo, es decir, a partir del deshielo provocado por la primavera, los agricultores comerciales deberán usar más agua de superficie, hasta ahora dedicada a las acequias.

Como consecuencia, centenares de pequeños granjeros hispanos podrían perder acceso al vital elemento, como ya sucedió en la vecina región del norte de Nuevo México a partir de 2007 y en el noreste de Colorado en 2009.

«Vamos a enfrentar mucho dolor. Aún no sabemos cuánto», afirmó Mike Gibson, gerente del Distrito de Conservación de Agua del Valle de San Luis. EFE

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