Antes de improvisar esta confesión me encomendé a las once mil vírgenes. (Si semejante protección fuera insuficiente, y esta columna llegara a ofender a alguien, pido perdón, por adelantado –incluso de rodillas- mil veces si fuera necesario… al exilio cubano)

  • Acepto: ¡Estoy de acuerdo con el Ozzie Guillén!

Si mis tres despistados lectores, desconocen quién es este güey, les cuento que se trata del entrenador de los Marlins (el equipo de béisbol de Miami).

El Ozzie hizo el “oso”, cuando en una entrevista a Time Magazine, declaró que él amaba a Fidel. (La primera palabra de asombro que aturdió a Miami y sus alrededores, comienza por “co” y termina en “ño”)

¡Coño, chico! Este Ozzie nos resultó comunista.

¡Qué ingenuo este chico! Hacer semejante declaración de amor a Fidel en Miami, la capital del exilio cubano, equivale a gritar “Viva Bush”, en una cueva repleta de talibanes.

Equivale a gritar “Sí se puede” en una asamblea del Ku Klux Klan.

Equivale, a gritar “Four more years” en una convención del “tea party”.

Equivale a gritar “Arriba las manos ¡Entréguese!” en la casa del Chapo Guzmán.

Consciente de todos los riesgos que corro, me reafirmo: ¡Estoy de acuerdo con el Ozzie Guillén! Pero también aclaro: ¡NO EN TODO! Y aquí listo nuestras tres diferencias:

  1. El Ozzie ama a Fidel (pero su amor se esfuma cuando lo amenazan con perder su chamba como entrenador de los Marlins, en Miami)

Yo amo a Shakira. (píquele a quien le pique, y a pesar de Piqué)

  1. El Ozzie adora el béisbol.

Yo prefiero el fútbol soccer (el de Messi, Chicharito y Falcao)

  1. El Ozzie tiene 230 mil seguidores.

Yo apenas 4, incluido el tío Epamiondas (Si incluyo a la tía Filomena, serían 5, pues pesqué a la vieja siguiendo en la clandestinidad, mi diario personal)

  • Para ser más preciso, estoy de acuerdo con Ozzie, pero solo en estas tres frases: “No me gusta el Twitter. No me sigan más. Es una estupidez.”

  • ¡De acuerdo Ozzie, a mí tampoco me gusta el Twitter. ¡Tampoco me sigan más!

(¡Ojo! Ozzie, pilas. Espero que para realizar tan riesgosa confesión te hayas asegurado que ningún miembro del exilio cubano tenga acciones en Twitter… de lo contrario, tú y yo estamos consumidos -hasta las anginas- en otro problema)

¿Por qué un tipo tan popular como el Ozzie arroja al bote de la basura a 230 mil seguidores?

Por la misma razón que yo escribo esta columna en español y no en inglés: el temor a meter las patas con el bendito “spelling”.

Cada vez que el Ozzie escribe un Twitter en inglés, y emplea los 140 caracteres permitidos, comete 138 errores de “spelling”.

En mi caso equivale a enviar un Tweeter en español, donde yo escriba: cajón con ”g”, chulo sin “hache”, verja con “g” y cono con “eñe”.

Cada vez que el Ozzie Guillén comete un error de “spelling” en el Twitter, 230 mil estadounidenses indignados le recuerdan a su santa progenitora, y, de paso, también le recuerdan que debe aprender a escribir el inglés correctamente.

Con semejante inglés tan rústico, lo asombroso es que el Ozzie no tenga 300 millones de seguidores.

“El Twitter ha logrado probar que la inteligencia artificial es capaz de ponerse de acuerdo con nuestra estupidez natural”

Caicedo