Quienes hemos padecido el descenso de un cálculo renal, desde la altura del riñón, allá arriba, hasta cuando por fin se escucha –“tilín”- allá abajo, podemos dar testimonio que eso duele mas que “un parto con el crío atravesado”.

(Aclaro: Gracias a que soy varón, no he tenido el gusto de gozarme un parto de verdad)

Cuando por fin se logra alivio, uno mira con rencor al granito de arena por atreverse a nadar -por entre la fina tubería de mis uréteres- desde el riñón, corriente abajo, hasta la desembocadura.

Para distraerme durante mi “parto” de esa madrugada, me puse a pensar ¿qué nos ocurriría a la humanidad si se le atravesara a la Tierra un “pequeño cálculo” de los que en el espacio conocemos como asteroides?

Los científicos opinan lo mismo que los urólogos: todo depende del tamaño del “cálculo”.

En junio de 1908 ocurrió una pavorosa explosión, cerca del río Tunguska, en la Rusia Central. ¿La causa? Un “pequeño cálculo celestial”, de 100 metros de diámetro, explotó a 5 kilómetros de altura sobre la tierra.

Su poder destructor equivalió a 1.000 bombas atómicas, devastó un área de 2.200 kilómetros cuadrados e incineró 80 millones de árboles.

115 años más tarde…

Si este 15 de febrero de 2013 sentiste que algo pasó a tu lado como una exhalación, no se trató de un adolescente enmarihuanado que volaba por la autopista en su moto. Se trató de un pequeño asteroide, con apenas 50 metros de diámetro (la mitad del de 1908), que estuvo a punto de colisionar contra la Tierra.

Este pequeño “cálculo sideral” bautizado 2012DA14, pesa 143.000 toneladas, y vuela a 28 .000 kilómetros por hora.

Para nuestra fortuna, el “calculito” nos pasó “rozando”, a 27 .700 kilómetros de distancia (digo “rozando”, porque esa distancia es menor que la que separa a la Tierra, de la órbita donde permanecen bostezando nuestros satélites de comunicaciones)

¿Será que al asteroide 2012DA14, se le desprendió un “cálculo renal”?

Lo pregunto porque a las 9:20 am, de éste 15 de febrero, un meteoro de 17 metros de diámetro y 10 toneladas de peso se vino derecho contra la Tierra, a 54.000 kilómetros por hora. Al ingresar a la atmósfera se vio un resplandor seguido de una lluvia de meteoritos, que sacudió a los Montes Urales, en Rusia, y dejó 1.000 heridos.

¿Y ahora, qué podemos hacer?

Si es un cálculo renal – recomienda mi urólogo- tomar mucha agua y sentarse en el baño (con cara de recién parida) a ver sí por fin baja la piedrecilla.

Si es un asteroide –afirman los científicos- no podemos hacer nada, fuera de encomendarnos al de Arriba y sonreír para la foto (hasta cuando pase el flash y el estallido)

Atención:

Si la próxima semana no aparece esta columna podría deberse al impacto de un asteroide sobre el planeta, o porque me esta bajando otro doloroso cálculo renal.

VERBATIM

“El Humor y un paraguas son las únicas armas de defensa, en el caso que se desplome sobre la Tierra un asteroide”

Por: © 2013 Armando Caicedo

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