WASHINGTON, DC.- La capital de EE.UU., Washington DC, sufrió en carne propia la pesadilla de un tiroteo masivo, una masacre perpetrada en instalaciones de la Marina a orillas del río Anacostia, que se ha cobrado la vida de al menos 13 personas, entre ellas el presunto autor de los disparos.

El alcalde de la ciudad, Vincent Gray, confirmó que como resulta- do del tiroteo 13 personas habían fallecido y otra docena había sido trasladada a diversos centros hospitalarios con heridas de diversa consideración.

Se trata del suceso con mayor número de víctimas mortales en Washington DC desde el accidente de un avión de pasajeros en el río Potomac, en 1982, que provocó la muerte a 78 personas.

Las autoridades han identificado a Aaron Alexis, un contratista militar de 34 años, de raza negra y pro- cedente de Texas, como presunto autor de los disparos.

Se desconocen los motivos que le llevaron a disparar indiscriminadamente, y los aterrorizados habitantes se preguntan cómo es posible un suceso semejante en un recinto militar protegido y ubicado en el corazón de la capital.

La portavoz del MedStar Hospital Center, al que fueron trasladados algunos heridos, dijo que, de acuerdo con lo comunicado por las víctimas, en el ataque se usaron armas automáticas.

Por su parte, la inspectora de Policía de Washington D.C., Cathy Lanier, indicó que se sospecha que podría haber un segundo involucrado en la matanza, cuyo paradero aún se desconoce, lo que mantiene a la ciudad en tensa alerta.

El presidente Barack Obama calificó la masacre como “un acto cobarde” y expresó su desconsuelo por el hecho de que la violencia haya visitado la ciudad.

El mandatario elogió a los “valientes miembros de la Marina y a la Policía local” que trabajaron junto con las autoridades federales para responder al caos y socorrer a las víctimas.

Los hechos comenzaron a las 8:20am hora local (12.20 GMT) cuando se reportó un tiroteo en las instalaciones del Mando de Sistemas Navales de la Marina, en el sureste de la capital, donde trabajan cerca de 3.000 personas.

Aparentemente, el sospechoso actuó desde la cuarta planta del edificio 197 del complejo militar y disparó hacia el hall interior del edificio durante más de diez minutos sin resistencia.

Doce horas después todavía quedan puntos sin aclarar sobre lo sucedido, especialmente la motivación del atacante, aspectos que tratará de esclarecer el Buró Federal de Investigaciones (FBI), encargado ahora del caso.

Los agentes federales han desplegado un amplio dispositivo de seguridad en la zona, que se encuentra totalmente acordonada, a menos de una milla de la colina del Capitolio, sede del Legislativo de la nación.

El Senado decidió suspender su jornada de trabajo con antelación debido a que se mantiene la alerta, después de que se recomendara a los legisladores no abandonar los edificios del Capitolio por seguridad.

El tráfico aéreo del aeropuerto de Ronald Reagan, estuvo suspendido, para facilitar la actividad de los helicópteros policiales.

Además, una decena de colegios del área de Washington se mantuvieron cerrados con los alumnos en el interior como medida de cautela.

También se decidió reforzar la seguridad en varios edificios militares como el Pentágono, a algunos kilómetros de distancia.

Se trata del tiroteo con mayor número de víctimas mortales ocurrido en una instalación militar después de lo sucedido en 2009 en Fort Hood (Texas), que dejó una cifra idéntica de 13 muertos.

EFE

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