¿Estaremos preparados para elegir a una presidenta en Estados Unidos?

  • Me huelo que sí.

La tía Filomena, sorprendida ante mi clara posición feminista, declaró:

  • Por primera vez, estoy de acuerdo con este cretino.

Pero claro, después de 238 años y 44 presidentes, los electores estamos hasta las anginas del machismo en la política.

Tengo la certeza que si John Boehner -vocero de la mayoría republicana en el Congreso- fuera mujer, no lloraría tanto por babosadas políticas y si estaría conmovido, hasta los ovarios -como cualquier madre- ante la penosa separación de nuestras familias inmigrantes.

Demandamos una mujer en la Casa Blanca, con los calzones mejor puestos que la mayoría de nuestros presidentes, que a la hora de hacer la guerra hacen alarde de sus niveles de testosterona, pero les faltan cojones para impulsar una reforma migratoria.

Necesitamos que la política se recargue de hormonas femeninas, para que el “perfume” de los estrógenos, la progesterona y la oxitocina -que ellas secretan- inunde los pasillos del Congreso y la Casa Blanca.

Yo, que suelo vivir despistado, me pregunto… sí las mujeres en este país son mayoría (algo así como el 50.8%) ¿por qué se conforman con un 18% de participación en el Congreso?

Los votantes estadounidenses deben seguir el ejemplo de América Latina, donde hoy, cuatro mujeres ejercen la presidencia (en orden alfabético… para que no se pongan celosas) la argentina Cristina Fernández, la brasileña Dilma Rouseff, la chilena Michelle Bachelet y la costarricense Laura Chinchilla.

Pero esto no es cuento nuevo… en los últimos cuarenta años, diez mujeres han ejercido la presidencia en Latinoamérica.

En Argentina, Isabelita Perón gobernó dos años, desde 1974. Resultó derrocada por militares machistas.

En Bolivia, Lidia Gueiler, ejerció como presidenta, desde 1979 a 1980.

En Nicaragua, Violeta Chamorro volvió papilla a Daniel Ortega, en 1990, cuando pretendió ser reelecto, y tomó a su cargo -desde 1990 a 1997- la tarea de reconstruir a su país devastado por la guerra.

En Ecuador, Rosalía Arteaga fue presidenta en 1997, durante apenas tres días, porque militares golpistas la sacaron en hombros de la presidencia para imponer a un hombre.

En Panamá, Mireya Moscoso, (decoradora de interiores del Miami Dade College) dirigió el destino de su país, desde 1999 hasta 2004.

En Argentina, por segunda ocasión una mujer, Cristina Fernández de Kirchner, está a cargo del país. Electa en 2007 y reelecta en 2011.

En Costa Rica, Laura Chinchilla, presidenta desde 2010, hasta 2014.

En Brasil, Dilma Rousseff, acusada de participar en un movimiento guerrillero, purgó tres años en la cárcel. Desde 2010 gobierna a su país.

En Chile, Michelle Bachelet acaba de asumir -en este 2014- por segunda ocasión la Presidencia. Ya había ejercido dos años como ministra de salud, dos años como ministra de defensa y, desde 2006, cuatro como presidenta.

¿Por qué mi feminismo?

Porque creo que a Estados Unidos le llegó la hora de una presidenta, y porque -de paso- aseguro que la veterana tía Filomena no se le ocurra… borrarme de su testamento. (fin)

VERBATIM

“La diferencias entre ellos y ellas es de forma: Mientras las nalgas de los hombres van dentro de sus calzones… los calzones de las mujeres van dentro de sus nalgas”

Por: © 2014 Armando Caicedo

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