Los llantos, pataletas, los recurrentes esto no lo quiero o esto no me gusta pueden llegar a desesperar a algunos padres, angustiados por la idea de que sus hijos no comen suficiente. No obstante, los especialistas señalan que, por lo general, el apetito de un niño suele bastar para cubrir sus necesidades nutricionales.

En lo relativo a la cantidad, lo recomendable varía mucho de unos niños a otros. Uno puede comer menos que otro y, sin embargo, tener sus necesidades cubiertas con esa cantidad; lo importante es la calidad de lo que comen, explica Carmen Ribes, jefa del Servicio de Gastroenterología Pediátrica del Hospital La Fe de Valencia, España.

La especialista señala que hay que vigilar que la dieta esté proporcionada, que haya proteínas como carne, pescado o huevos y que tenga también una suficiente cantidad de fibra en forma, sobre todo, de frutas y verduras.

Además, es recomendable que consuman otro tipo de productos que también aportan fibras, como las legumbres, afirma.

Los lácteos son también muy importantes en los tres primeros años de vida y en el periodo de crecimiento de la adolescencia, apunta.

Por el contrario, la pediatra señala que debe evitarse un exceso de grasas de origen animal y considera que éstas deben obtenerse fundamentalmente a partir de aceites, el aceite de oliva es uno de los más sanos a nivel nutricional, asegura.

CRECIENDO ADECUADAMENTE

Durante la infancia, las características que debe tener la dieta están condicionadas por el ritmo de crecimiento, la tolerancia a los diferentes alimentos, la capacidad digestiva, el grado de autonomía y las habilidades del niño o niña, expone la Guía para la alimentación equilibrada en niños y niñas menores de tres años, editada por la Junta de Andalucía (España).

Este manual subraya que una dieta adecuada permite mantener el estado de salud, prevenir en la mayoría de la población estados de deficiencia, y que también juega un importante papel en la prevención de algunas enfermedades crónicas.

En algunas ocasiones los niños se niegan a comer lo que se les ha preparado. Si no es un rechazo por enfermedad, sino por un problema de conducta (llamar la atención), hay que tratarlo como tal. Lo más importante es no cometer errores, es decir, no intentar hacer cualquier cosa para que el niño coma, aclara.

HORARIOS BIEN FIJADOS

Ribes enfatiza que el niño “debe tener sus horarios de comidas bien fijados y un lugar específico para comer”.

Y resalta que generalmente los niños se alimentan mejor en sus escuelas porque tienen unas pautas muy concretas.

“En el comedor escolar los niños no están jugando mientras comen ni tienen puesta la televisión. Todo eso son errores a no cometer, manifiesta la especialista.

“Muchas veces se tiene la idea de que el niño tiene que alimentarse a cualquier precio, pero lo que hay que preguntarse es el porqué de esa actitud. ¿Es un problema de conducta o una enfermedad?, apunta.

Si un niño no está enfermo y no se alimenta, generalmente, no le va a pasar nada por no comer. Lo primero que tienen que saber los padres es que el niño no se va a morir de hambre, pues un niño que tiene a su alcance alimentos, en un momento determinado, los va a consumir, afirma.

La doctora Ribes recomienda intentar desdramatizar la hora de la comida y poner unas pautas muy claras. Un ejemplo es que la comida no debe extenderse más allá de un tiempo prudencial, 40 minutos como máximo, concluyo la especialista.

EFE

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