SAN DIEGO.- María Magaña y Guillermo García son dos latinos sandieguinos que han perdido a sus cónyuges por la falta de un traductor que hable su idioma, en los hospitales donde se encontraban sus pacientes.

María narró como la desinformación significaron datos cruciales que pudo haber cambiado el curso y quizás aún estaría con vida su esposo Alejandro Soto, de 59 años, quien padecía de una cirrosis hepática (hígado).

En mayo pasado, dijo, sería llevado por su familia a un hospital de Coronado, pero su síntoma se agravó y lo llevaron al hospital Sharp de Chula Vista, donde no se pudo recuperar y terminó en el de UCSD en Hillcrest, San Diego.

Para ella, como para Guillermo, el desconocimiento del idioma generó la falta de información que requerían para comunicar los detalles de sus respectivos pacientes.

Vivió momentos de incertidumbre

“Yo estaba con Alejandro casi todo el tiempo en el hospital y cuando era posible, los niños me traducían. Aunque él hablaba inglés, yo pedí un intérprete, que nunca llegó”, dijo María.

Agregó que “un día de que falleciera, estábamos muy contentos porque le había dicho el doctor que al siguiente día tendría su trasplante de hígado, y aunque los médicos siempre se comunicaban con él, no me decía nada”.

Y precisó que “como a las 11 de la noche un enfermero (que no hablaba español) y quien hacía su trabajo muy nervioso, y entonces le diría que su presión sanguínea estaba muy alta y llamó al Médico, quien anticipó que le aplicara una inyección”.

“De pronto Alejandro comenzó a pedir ayuda y de nuevo pedí un intérprete, no lo llevaron, sino que fue al siguiente día que el Médico apareció con un intérprete para decirme que había fallecido el 9 de junio; una noticia muy dolorosa para mí y mi familia”,

“Muerte en vano”

Pero el de María no es un caso único ni mucho menos. Pues Guillermo García, residente de San Diego tuvo una experiencia no menos amarga.

El hombre narró como su esposa Elizabeth, que entonces tenía 48 años de edad, fue presa de un ataque al corazón ocurrido en su propia casa.

“Yo hablé al 911, pero cuando los paramédicos llegaron, me encontré con que ninguno de ellos hablaba español, entonces le pedí a mi hija me sirviera como intérprete.

Elizabeth sería hospitalizada y entubada, y tras un mes, la mujer fallecería, sin que Guillermo –que iba todos los días a visitarla- contara con información sobre su estado, por desconocimiento del inglés.

En demanda que el gobernador Jerry Brown apruebe la iniciativa AB2325 que obligaría a los hospitales públicos y privados a tener traductores, tuvo lugar una expresión pública en la explanada del centro de gobierno municipal encabezada por la regidora del 9no. Distrito, Marty Emerald y Sandra Castillo, organizadora para Interpreting for California (Intérpretes para California).

Castillo calificó la falta de intérpretes en los hospitales de California como grave y anticipó que en septiembre habrá de estar en el escritorio del gobernador y dijo que es el tercer año que han estado solicitando su firma para que no ocurra a más pacientes las desgracias que han padecido María y Guillermo.

Horacio Rentería

Ellatinoonline.com