Cada verano, el riesgo al que exponemos nuestra piel aumenta. El deseo de ponernos morenos en el menor tiempo posible consigue que no tomemos las protección adecuada, y el capital solar de nuestra piel merme su capacidad de mantenerse inalterable y sana.

Ya no hay una época del año específica para tomar el sol, y olvidamos que el deporte es capaz de exponernos a las radiaciones tanto como los momentos de relax en la playa.

Los Laboratorios Dermatológicos Avene han realizado varias encuestas en las que se desvela que un 77 por ciento de la población desconoce lo que significa el factor SPF, que ven escrito en los protectores solares; el 62 por ciento piensa que un SPF 30 protege el doble que un SPF 15 y un 30 por ciento no renueva correctamente la protección solar.

Protección en niños y adultos

El doctor Santiago Vidal, adjunto del Servicio de Dermatología del Hospital Gómez Ulla de Madrid, asegura a EFE Estilo que la protección es tan importante tanto en niños como en adultos.

El cáncer de piel nace en un alto porcentaje debido a la incorrecta exposición solar, pero se puede prevenir.

“Despreciamos la protección, porque pensamos que no nos va a pasar a nosotros”, dice el doctor Vidal.

José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología, señala que hay que insistir en la prevención del cáncer cutáneo, y esto pasa por aplicar protección solar los días de sol, incluso los nublados, una recomendación que dirige tanto a las personas de piel clara como oscura, en verano y durante todo el año.

Zonas que proteger

Los rostros con piel más grasa requieren productos más ligeros, sin aceite, ya que el protector sirve de hidratación facial.

Las zonas a proteger durante todo el año son la cara, el escote y el dorso de las manos. Las texturas más ligeras hacen más fácil su aplicación, y hay que tener en cuenta que algunos protectores se van con el primer baño.

“Los adultos pueden utilizar protectores infantiles, pero no a la inversa, porque los niños tienen la piel muy delicada”, anotó el doctor.

Vidal también advierte de que es un “error ir cambiando el factor de protección a lo largo del verano” e incide en que se debe observar que no estén caducados, “ya que pueden degradarse estando durante meses abiertos”, una circunstancia que igualmente sucede cuando soportan altas temperaturas en el fondo de una bolsa de deporte.

EFE

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