PHOENIX, ARIZONA.- Tras librar una dura batalla contra el Mal de Parkinson (Parkinson Disease), el ex campeón mundial de peso completo, Muhammad Ali, finalmente perdió la batalla y falleció a los 74 años de edad.

Nativo de Louisville, Kentucky, con su nombre original de Cassius Marcelius Clay, el llamado “bocón” y “el más grande”, es considerado el mejor púgil de todos los tiempos, o el más destacado.

Luego de obtener medalla de oro como amateur en las Juegos Olímpicos de Roma, de 1960, su gusto, sin embargo, se vio opacado luego de oponerse, bajo la convicción como objetor de conciencia a ser reclutado en el ejército estadounidense, lo que le costó la pérdida del cinturón, un año de prisión y ser vetado por la federación de boxeo estadounidense, lo que le impidió pelear dentro del país.

Y es que no es un secreto que Muhammed abrazó la doctrina religiosa mahometana o musulmana, con la orientación de su gran amigo, el Pastor Malcom X , asesinado el 21 de febrero de 1965 en Nueva York, en un crimen que muchos asociaron a la ideología del ministro afroamericano.

Dirigido la mayor parte de su carrera por el entrenador italo-americano Angelo Dundee, aún se recuerda los memorables combates que sostuvo con boxeadores de la talla de Sonny Liston, Joe Frazier y Ken Norton, y de los cuales resultó victorioso.

Especialmente importante fue el combate que Alí tuvo que librar el 30 de octubre de 1974 en Kinsasa, capital de Zaire y actual República del Congo, (África), pues lo hizo en un momento en que lo agobiaban las dificultades económicas, por el veto impuesto en su contra. Fue la llamada “Pelea del Siglo” y “Rumble in the Jungle” (Estruendo en la Jungla), que reunió a más de 100 mil espectadores, y millones de televidentes.

Ali sufrió durante tres décadas de Parkinson, una enfermedad neurológica progresiva que lentamente le robó tanto su gracia verbal y su destreza física. Su funeral tuvo lugar en su ciudad de Louisville, Kentucky, donde nació.

Horacio Rentería

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