Dicen que el destino no puede anticiparse y es cierto, ¿pero que culpa tenía este pajarito que volaba tranquilamente en un estadio de béisbol de Grandes Ligas de que el lanzamiento de un pitcher lo despedazara junto con sus existencia?.
Se afirma también que las casualidades no existen y seguramente los ambientalistas y la sociedad protectora de animales estarán pidiendo mayor protección para las aves, pero lo cierto es que este lanzador jamás imaginó lo que pasaría y la pregunta sería ¿es posible evitar que estas cosas sigan ocurriendo? Pregunta de difícil respuesta, sin duda, pero usted, amable lector tiene la mejor opinión.

