SAN DIEGO.- Si su hijo o hija adolescente está deprimido, nervioso, retraído, irritable y no quiere ir a la escuela puede estar siendo víctima de acoso o intimidación. El bullying físico, emocional o cibernético se da cada vez más en los planteles escolares.

La intimidación va mas allá de las burlas simples que a menudo no son intencionales. Se diferencia en que reviste elementos de discriminación y suele extenderse por largos periodos.

La psicóloga Amber Salvador dijo en entrevista para El Latino que algunos estudiantes, hombres y mujeres, suelen ejercer conductas intimidatorias cobardes contra sus compañeros a manera de desquite debido a problemas personales como la soledad.

Se ha demostrado que algunos adolescentes hieren física o mentalmente a otros de su edad o menores porque aspiran a obtener el reconocimiento, estatus social y control sobre los demás, dijo la experta.

Por lo regular, en el caso de los hombres la intimidación se ejerce mediante la violencia física y de manera verbal cuando se trata de mujeres.

Algunos ejemplos de bullying o intimidación entre las mujeres son gritar, inventar chismes y una mala reputación, desanimarlas, exponer información confidencial, excluirlas socialmente, criticar el físico y manera de actuar.

Es normal que los padres de familia tomen medidas correctivas cuando se enteran de que alguno de sus hijos está siendo objeto de este tipo de ataques, pero hay otros que ni siquiera llegan a saber que la causa de la depresión de sus muchachos es el bullying.

Debido al uso generalizado de las redes sociales, el acoso ya no sólo se limita a la escuela sino que incluso dentro del hogar los chicos pueden ser víctimas de personas abusivas, comentó las psicóloga Amber Salvador.

El empleo de medios electrónicos como instrumentos de intimidación también pueden afectar la autoestima de una persona.

Hay que evitar las disputas físicas y verbales y fomentar la tolerancia mediante la interacción con personas de otros grupos étnicos o estratos económicos.

Es altamente recomendable reportar todo tipo de caso de acoso ya sea en la escuela o en el hogar. No hacerlo sólo contribuye a fomentar esta conducta inapropiada que muchas veces tiene consecuencias trágicas.

Michelle Salazar

Ellatinoonline.com