SAN DIEGO.- Tal vez usted se habrá preguntado alguna vez por qué algunas personas pueden dormir tranquilamente después de consumir una taza de café y en cambio a otras les quita el sueño. Un científico europeo parece haber encontrado la respuesta.

De acuerdo a un estudio reciente del doctor J.W. Langer, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Copenhague, los bebedores de café pueden dividirse en tres grupos según su sensibilidad a la cafeína.

El informe, auspiciado por el Instituto de Información Científica sobre el café de Francia, denominado “Genética, Metabolismo y Respuestas Individuales a la Cafeína”, se basa en investigaciones que pretenden explicar cómo el cuerpo metaboliza la cafeína y por qué algunas personas se ven más afectadas que otras al consumir café.

El estudio le permitirá a los médicos aconsejar de una manera más acertada a sus pacientes sobre las implicaciones del consumo de cafeína.

La respuesta de una persona a la cafeína puede estar determinada por dos factores genéticos principales.

1 Qué tan rápidamente o lentamente su hígado puede metabolizar la cafeína.

2 Si usted tiene una variación genética que hace que su sistema nervioso central sea más sensible a los efectos estimulantes de la cafeína.

Con base en estos factores genéticos, el doctor Langer ha propuesto tres niveles descriptivos de sensibilidad total: alta sensibilidad a la cafeína, sensibilidad regular y baja sensibilidad.

En el primer caso, el metabolismo es lento en el hígado y hay una elevada unión en el sistema nervioso central. Incluso, pequeñas cantidades de cafeína causarán un efecto estimulante y dosis más altas pueden provocar problemas para dormir, como se ve en una minoría de personas.

En el segundo nivel, el equilibrio entre la inactivación de la cafeína en el hígado y la unión en el sistema nervioso central significa que el individuo puede beber típicamente 2-5 tazas de café durante el día sin reacciones adversas o trastornos del sueño.

La cafeína normalmente no se recomienda en la noche, pero las diferencias individuales prevalecen, como se ve en la mayoría de las personas.

En el tercer caso, se trata de personas que metabolizan rápidamente. Los de este nivel pueden consumir cantidades más elevadas (aunque los profesionales de la salud deben aconsejar que se mantengan dentro de los límites de la Agencia Europea del Medicamento de no más de cinco tazas de café por día).

El consumo de café antes de acostarse no les suele perturbar el sueño.

El doctor Langer explica: “Es común que las personas le hagan preguntas a su médico, como por qué las despierta una taza de café, mientras que su compañero se queda dormido fácilmente después de cinco tazas. La respuesta es que todos somos bebedores de café únicos. Nuestra genética programa nuestra reacción a la cafeína, así como el color de nuestro cabello y el color de nuestros ojos”.

Una persona con baja sensibilidad probablemente no experimentará los efectos típicamente deseados, como la vigilia, el estado de alerta y el aumento de la concentración.

Es importante que los profesionales de la salud enfaticen que los metabolizadores rápidos no deben exceder la ingesta diaria recomendada de cafeína para lograr los efectos deseados.

El doctor Langer continúa: “La mayoría de las personas se auto-medicará su ingesta en función de su experiencia personal acerca de lo que pueden tolerar”.

“Sin embargo, es importante que las personas con una baja sensibilidad a la cafeína se mantengan dentro de la ingesta recomendada de hasta 400 miligramos que es equivalente a alrededor de cinco tazas de café”.