En las imágenes de su primera portada en Vogue México y Latinoamérica, la cantante Shakira confirma su estatus de leyenda. Entre atuendos rojo y dorado (curiosamente los mismos colores que la hicieron brillar en el Super Bowl 2020), la cantante de La Tortura revela una conversación honesta en la que habla de su éxito y confiesa no ser “fan de sí misma”, pero no de una forma reductora, más bien es un aliciente para alimentar su curiosidad y remarcar esa autoexigencia que la caracteriza y la ha catapultado a la cima: “Siempre escucho las cosas que he hecho y digo ‘esto hubiera podido ser mejor’, nunca estoy del todo satisfecha. Esa insatisfacción no es del todo negativa, algo bueno tiene. Nunca quiero regresar a lo que ya he hecho, quiero buscar por otro lado”.