TOKIO, JAPON.- Más rápido, más alto, más fuerte y unidos (“Faster, Higher, Stronger, Together”), es el lema que simboliza el arranque de los Juegos Olímpicos 2020, en Tokio, Japón.

Aunque en esta ocasión, sin público, debido a la pandemia y algunas protestas, afuera del Estadio Nacional de Tokio, de japoneses que se oponen a los juegos, porque consideran ‘anormal’ que en estas condiciones se lleven a cabo, el espíritu olímpico quedó de manifiesto durante la ceremonia inaugural televisada a nivel mundial.

“El día de hoy es el momento de la esperanza. Es muy diferente a todos los que habiamos tenido. Los atletas esperaban este momento. Finalmente por fin se reunieron aquí, los atletas, 205 y el equipo de refugiados, estamos todos en lo que es la Villa Olímpica y es una fuente muy poderosa. Este es el mensaje de solidaridad, de paz, de perseverancia; todo esto nos da nuestra esperanza para este viaje juntos”, con estas palabras inició el mensaje de bienvenida a los atletas y jefes de gobierno el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach. 

Y en efecto, aunque sin público, una ceremonia que mostró al mundo el histórico ritual de la milenaria cultura japonesa. Su devoción y respeto a sus mayores (proyectado en la figura del Emperador), su férrea disciplina, su amor y el respeto por la naturaleza y sobre todo, el reconocimiento a los médicos y civiles que han apoyado frente a la pandemia.

Un momento que llegó  y caló en las vibras profundas de todos los seres humanos que siguieron la ceremonia a través del televisor, fue cuando varios intérpretes que representan a la diversidad, entre los que destacó –para los latinos- el español Alejandro Sáenz, entonaron magistralmente la mundialmente famosa ‘Imagen’ de John Lenon.

Después, el paso de las 201 delegaciones a un público virtual, que sin encontrarse en el estadio –habilitado como Villa Olímpica- presenciaron el arranque de los XXXII Juegos Olímpicos de la Era Moderna, luego de su cancelación el año pasado.