El administrador suplente en el albergue para migrantes Ágape en Tijuana informó que un grupo de cuatro hombres armados entró a ese refugio en busca de dos personas que no se encontraban ahí el jueves, días después de que hombres con fusiles amedrentaron a dos adolescentes al salir a la calle.
Temeroso, el administrador suplente accedió a hablar con la prensa pero con mascarilla, gafas obscuras y gorra.
“Sí tengo miedo porque puedan querer represalias si los denuncio, ya sea represalias conmigo o con la familias migrantes”, dijo.
Marró que el jueves de la semana pasada el grupo de cuatro hombres ingresó al albergue y al darse cuenta de que llevaban armas a la cintura se acercó a preguntarles qué se les ofrecía.
“Me dijeron que buscaban a dos personas a las que nombraron por apodos y yo les dije que no había nadie a quien llamaran así en el albergue. Estuvieron un momento y luego se fueron”, dijo el administrador.
El director del albergue, pastor Albert Rivera, activó un dispositivo que le entregó el gobierno federal de México para avisar en caso de que se presentara una emergencia porque muchas familias migrantes mexicanas siguen amenazadas.
Pero la Guardia Nacional, que debía enviar un grupo de soldados de emergencia, solo se presentó cuatro días después.
Dos jóvenes originarios del estado de Michoacán informaron que a ellos días antes los interceptó un grupo de hombres que descendió con fusiles de un par de vehículos, cuando los muchachos habían salido del albergue a una tienda cercana a plena luz del día.
Ambos, primos entre sí, dijeron que los desconocidos los encañonaron mientras les revisaban sus celulares. Los sujetos preguntaron a los jóvenes que si les conocían por ciertos apodos.
El pastor Rivera dijo sospechar que su albergue no es el único que enfrenta ese tipo de incidentes, pero sí es el primero que decide presentar una queja por ese motivo.
Junto con decenas de migrantes, el pastor fue a interponer una queja ante la oficina de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en Tijuana.
El pastor se preparaba el martes para viajar a la Ciudad de México a hablar con funcionarios de la Secretaría de Gobernación sobre las condiciones en que se encuentra la población del albergue.
Dijo que mientras que las familias centroamericanas han disminuido, ahora hasta el 85 por ciento de las que se encuentran en el albergue son mexicanas principalmente desplazadas de la guerra entre carteles en el estado de Michoacán.
El albergue tiene ahora cerca de 300 personas y aproximadamente el 40 por ciento son niños.
Muchas familias enfrentan amenazas desde Michoacán a través de celulares.

