Compendio SciCheck

Con algunas empresas exigiendo vacunas contra el COVID-19 para sus empleados, un mensaje en redes sociales le dice engañosamente a los trabajadores que no quieren vacunarse, que pueden recibir subsidio por desempleo si son despedidos. En la mayoría de los estados, los trabajadores despedidos por violar las políticas de una empresa que garantizan la seguridad en el lugar de trabajo no tienen acceso a los beneficios por desempleo.

¿Podría llegar a ser obligatoria la vacuna contra el COVID-19? 

Historia completa

Empresas importantes, redes de atención médica y pequeñas compañías a lo largo del país están comenzando a exigir a sus empleados que se vacunen contra el COVID-19 o que se sometan a pruebas periódicas para mantener un lugar de trabajo saludable y detener la propagación de la enfermedad, que ha cobrado la vida de más de 615.000 estadounidenses.

Más de 166 millones de personas, cerca de la mitad de la población en el país, ya habían sido plenamente vacunadas en Estados Unidos el 11 de agosto, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Algunas de las grandes empresas que han adoptado los mandatos de vacunación incluyen a Google, United Airlines y Tyson Foods. Otros comerciantes de envergadura, como Walmart y Walgreens, exigen a sus empleados corporativos vacunarse antes de volver a la oficina, pero no han extendido la exigencia a los empleados de sus tiendas. 

Ante este panorama, un mensaje en Facebook ofrece un consejo erróneo para quienes no desean la vacuna. “Si su empleador le ordena vacunarse, NO RENUNCIE”, señala el mensaje. “Haga que lo despidan. De esa manera, obtendrá beneficios por desempleo y podrá emprender acciones legales”.

Pero, para la mayoría de los empleados, ése es un mal consejo. 

Las leyes de beneficios por desempleo varían de estado a estado. Pero en la mayoría de los estados, los empleados despedidos por mala conducta, especialmente por violar políticas de una empresa diseñadas para proteger la seguridad en el lugar de trabajo, no tienen derecho a cobrar subsidio por desempleo, dijo Rebecca L. Baker, directora del equipo de derecho laboral en el bufete Bracewell LLP.

“Si espera a que su empleador lo despida porque no se vacunó como establece la regla, es poco probable que le aprueben beneficios por desempleo”, nos dijo en una entrevista telefónica Baker, quien opera desde la oficina de su firma en Houston.

Yoora Pak, abogada de derecho laboral en el bufete Wilson Elser, en McLean, Virginia, nos dijo en un correo electrónico que una “agencia estatal de desempleo también puede ver la renuencia del empleado a vacunarse como una renuncia voluntaria (es decir, el empleador está dispuesto a emplearlo siempre que se vacune, pero al decidir no vacunarse, usted se ha separado de manera voluntaria), lo cual puede privarlo de los beneficios”.

Según un artículo publicado por la Cámara de Comercio de EE. UU., “en general, los beneficios por desempleo están disponibles para quienes fueron despedidos sin haberlo provocado”.

Hasta ahora, al menos siete estados han adoptado legislación que le impide a ciertos empleadores exigir vacunación contra el COVID-19, según la apartidista Academia Nacional para Políticas Sanitarias Estatales.

Baker dijo que Montana es el único estado que ha impuesto una prohibición a las empresas privadas, mientras que la mayoría de los otros mandatos legales están dirigidos a entidades gubernamentales y empresas contratistas del estado.

“Eso no quiere decir que otros estados (a) no han intentado y (b) no continuarán tratando de aplicarla a empleadores privados”, dijo Baker.

Jude Nwaokobia, un abogado laboral con Kalijarvi, Chuzi, Newman & Fitch en Washington, D.C., afirmó en la página web de ese bufete que la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo decidió en mayo que una empresa privada puede “exigirle a todos sus empleados que entran físicamente al lugar de trabajo, estar vacunados contra el COVID-19”.

Pero Nwaokobia escribió que “un empleador debe acomodar de manera razonable a un empleado que, debido a una incapacidad, embarazo o creencia religiosa sincera, no se vacunó o no puede vacunarse contra el COVID-19”.

Esa flexibilidad puede incluir permitir al empleado no vacunado usar mascarilla cuando entre al lugar de trabajo, trabajar guardando distancia social respecto a otros, trabajar en un horario distinto, tener la oportunidad de trabajar desde su casa o asignar al empleado a un lugar de trabajo o un cargo distintos, escribió Nwaokobia.

Baker dijo que está viendo cada vez más y más empresas que piden a sus empleados no vacunados someterse a pruebas de COVID-19 dos veces a la semana, en promedio.

Pak dijo que las empresas necesitan ser cuidadosas al ejecutar los mandatos de vacunación.

“Debido a que el COVID es aún relativamente nuevo en cuanto a la ley, y debido a que las regulaciones de subsidio por desempleo varían en cada estado, un empleador necesitaría evaluar de manera individual por qué un empleado rehusó vacunarse, si un empleado ha solicitado eximirse del mandato y obtener una flexibilidad razonable, y ser consistente en cómo procesa esas solicitudes de excepción para evitar demandas por discriminación”, dijo Pak.

El bufete Blank Rome encuestó a 150 clientes en julio y determinó que un 16% de las empresas están exigiendo a sus empleados estar vacunados, mientras que un 14% lo ordena solamente para los recién contratados. 

Una encuesta Morning Consult difundida el 28 de julio determinó que un 56% de los adultos dijeron que los empleadores posible o definitivamente deberían exigir vacunas contra el COVID-19 a sus empleados y clientes; un 32% se opuso.

Traducido por Luis Alonso Lugo.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre las decisiones editoriales de FactCheck.org, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.