California se encuentra en un “estado de emergencia por crímenes de odio”, declaró el fiscal general del estado, Rob Bonta, al anunciar en San Diego una iniciativa para detener ese tipo de delitos.
“Por lo que respecta a los crímenes de odio, estamos en un estado de crisis total, estado de emergencia”, dijo el fiscal al reunirse en encuentro privado con funcionarios y dirigentes de organizaciones civiles para anunciar la iniciativa estatal.
De acuerdo con la estadística más reciente en California, el año pasado, los crímenes de odio denunciados alcanzaron su nivel más alto en una década, con un incremento del 31 por ciento.
Otros delitos similares, sin embargo, quedaron sin denunciarse.
Mientras que los delitos basados en prejuicios raciales se dispararon con un aumento del 67 por ciento.
El alcalde Todd Gloria, uno de los funcionarios que se reunieron con el fiscal, lamentó que en San Diego durante el primer semestre del año se registraron 45 crímenes de odio.
La directora ejecutiva de la organización Ángeles de la Frontera, Dulce García, hizo un llamado a la comunidad latina para que denuncie cualquier abuso basado en diferencias raciales o éticas.
La dreamer y abogada de migración atribuyó el incremento en delitos de odio al ambiente que generó el gobierno de Donald Trump, que con una retórica ofensiva motivó que aumentaran los crímenes de odio.
Los delitos de ese tipo pasaron en California de 1,105 a 1.330 entre el 2019 y el 2020. Es decir que más de tres crímenes de odio se cometieron cada día en California a lo largo del 2020.
San Diego es una de 13 ciudades que visita el fiscal Bonta para promover una campaña estatal contra los crímenes de odio.
Su plan tiene un presupuesto de cien millones de dólares y busca reducir y prevenir los delitos basados en diferencias étnicas, religiosas y de elección sexual.
La campaña establece diferencias entre crímenes de odio e incidentes de odio. Los primeros son ataques por discapacidad, género, nacionalidad, raza, religión, orientación sexual o asociación.
Los incidentes de odio igualmente se basan en diferencias pero sin llegar a ser crímenes, como insultar, tener a la vista material de odio en su propiedad, publicar temas de odio que no deriven en daños a la propiedad, o distribuir material con mensajes de odio en lugares públicos.
Los incidentes no alcanzan el nivel de violación a lso derechos de otras personas y por lo tanto no pueden ser procesados.
Pero de acuerdo con la campaña todo ataque o crimen de ocio sí debe denunciarse y procesarse.
Quien sea víctima de cualquier delito de odio puede llamar al número de emergencias 911 para reportarlo.
También puede comunicarse en cualquier idioma a la Unidad de Servicios a Víctimas de la Fiscalía General de California al número sin costo 1 877 433 9069.

