La gran mayoría de las personas que han muerto con COVID-19 tenían otras afecciones médicas que las ponían en riesgo de enfermarse gravemente, u otras afecciones causadas por el COVID-19. Pero publicaciones en internet tergiversan los datos sobre esas afecciones para afirmar falsamente que Italia ha reducido su recuento de muertes por COVID-19. Sin embargo, esto no es verdad.

Compendio SciCheck

La gran mayoría de las personas que han muerto con COVID-19 tenían otras afecciones médicas que las ponían en riesgo de enfermarse gravemente, u otras afecciones causadas por el COVID-19. Pero publicaciones en internet tergiversan los datos sobre esas afecciones para afirmar falsamente que Italia ha reducido su recuento de muertes por COVID-19. Sin embargo, esto no es verdad.

¿Qué tan letal es el COVID-19?


Historia completa

En Italia, ha habido más de 130.000 muertes por COVID-19 desde que comenzó la pandemia hasta el 5 de octubre, según el último de una serie de informes del Instituto Nacional de Salud italiano. Los informes desglosan las comorbilidades más comunes u otras afecciones médicas para aquellos que murieron con la enfermedad.

Una tergiversación de este informe se filtró a través de varios sitios en internet y recientemente fue compartida por America’s Frontline Doctors, un grupo que se formó en el verano de 2020 y que ha diseminado información falsa acerca de los tratamientos, las precauciones de salud pública y las vacunas contra el COVID-19. Ya antes escribimos acerca de algunas de sus declaraciones.

La página de Facebook del grupo publicó una captura de pantalla de uno de los sitios web que tergiversaron el informe italiano y agregó este mensaje: “Italia redujo drásticamente el recuento oficial de muertes por COVID-19 del país en más del 97%. Esto significa que el COVID mató a menos personas que… una gripe estacional promedio. 2020. El año del fraude”.

Eso es falso.

Así es como evolucionó la afirmación:

En febrero de 2020, cuando Italia se estaba convirtiendo en un foco de COVID-19, el Ministerio de Salud italiano emitió el requisito de que todas las muertes atribuibles al COVID-19 fueran certificadas por el Instituto Nacional de Salud italiano (Instituto Superior de Sanidad o ISS, por sus siglas en italiano). Para llevar esto a cabo, el ISS creó un grupo de trabajo llamado Grupo de Vigilancia del COVID-19. El grupo de trabajo publica regularmente informes que examinan los datos sobre las muertes por COVID-19, incluidas las comorbilidades más comunes presentes en los fallecidos.

El más reciente de esos informes cubre datos que abarcan hasta el 5 de octubre e incluyó información sobre las comorbilidades de una muestra de pacientes que murieron en hospitales, en la que el 2,9% no presentó otras afecciones médicas antes de contraer el COVID-19. Eso no es sorprendente. Cuantas más afecciones de salud tenga una persona, mayor será el riesgo de que se enferme gravemente de COVID-19, explicaron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Pero algunos distorsionaron el informe de Italia.

El director general de una publicación italiana conservadoraIl Tempo, se refirió a ese informe en un artículo del 21 de octubre que decía: “Solo el 2,9% de las muertes registradas desde finales de febrero de 2020 se deberían al Covid 19. Por lo tanto, de las 130.468 muertes registradas por las estadísticas oficiales en el momento de la elaboración del nuevo informe, solo 3.783 se deberían al poder del virus mismo”.

Un sitio web británico, sobre el que hemos escrito antes, citó esa historia en una publicación que afirmó: “Resulta que el 97,1% de las muertes hasta ahora atribuidas al Covid no se debieron directamente al Covid. Según su último informe sobre la mortalidad por Covid, el Instituto dice que el COVID-19 ha matado a menos personas que el ataque promedio de la gripe estacional”.

Más tarde, ese sitio web publicó una corrección que señaló: “El autor del artículo está expresando efectivamente su opinión de que solo aquellos que murieron de Covid sin comorbilidades (2,9%) deberían contarse como muertes por Covid, y luego extrapola a partir de eso para sugerir que la cantidad ‘real’ de muertes por Covid durante el período en cuestión fue de solo 3.783. Todo esto es contrario al propio informe”.

Pero otro sitio web, que ha compartido otras afirmaciones dudosas sobre la pandemia, ya había citado la publicación agregando este titular: “El recuento de muertes ‘por Covid’ de Italia se redujo drásticamente en más del 97 por ciento”.

Una captura de pantalla de ese titular es lo que America’s Frontline Doctors compartió con sus más de 100.000 seguidores.

Pero Italia no redujo su recuento de muertes por COVID-19 en “más del 97 por ciento”. Como dijimos, el informe incluyó datos de comorbilidad extraídos de las historias clínicas de 7.910 pacientes que murieron en hospitales, y el 2,9% representó la proporción de personas que murieron sin otras enfermedades.

Como explicamos antes, las personas con ciertas afecciones preexistentes, como diabetes o hipertensión, tienen un mayor riesgo de enfermarse gravemente si están infectadas con SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19.

“[L]a presencia de enfermedades crónicas en la población de edad avanzada es muy común”, dijo la ISS en un comunicado en respuesta a la afirmación. “En vista de que las enfermedades crónicas representan un factor de riesgo de muerte por COVID-19 y que estas son muy comunes en la población general, no es sorprendente la alta frecuencia de estas afecciones en la población fallecida con una infección por SARS-CoV-2”.

Por ejemplo, de acuerdo con el informe del ISS, el 66% de las personas que murieron tenía hipertensión y el 29% tenía diabetes tipo 2. Poco más del 97% tenía al menos una comorbilidad.

En EE. UU., el 19% de los que han muerto con COVID-19 tenía hipertensión y el 16% tenía diabetes, según los CDC.

“Es bastante raro que alguien no tenga al menos un problema causado por el coronavirus antes de su muerte”, explicó el epidemiólogo y escritor científico Gideon Meyerowitz-Katz después de que el entonces presidente Donald Trump promoviera una afirmación similar el año pasado. Esa afirmación alegaba que los CDC habían reducido la cantidad de muertes por COVID-19 en un 94%, pero se basaba en la misma presentación defectuosa de datos que la afirmación actual sobre Italia.

“[T]odo esto significa que en el 94% de los casos las personas que tuvieron COVID-19 también presentaron otros problemas o tuvieron otros problemas al mismo tiempo”, escribió Meyerowitz-Katz.

En EE. UU., la gran mayoría de las muertes que mencionan el COVID-19 en el certificado de defunción indican esa enfermedad como la causa subyacente de muerte, nos dijo Jeff Lancashire, portavoz del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC, cuando escribimos sobre la afirmación similar del año pasado. Eso significa que la enfermedad fue la que inició la cadena de eventos que resultaron en la muerte.

Los datos actuales de los CDC muestran que el COVID-19 es la causa subyacente de muerte en más del 90% de los casos que citan la enfermedad en los certificados de defunción, y los certificados de defunción restantes la indican como una causa contribuyente.

En Italia, el COVID-19 es la causa subyacente de muerte en el 89% de las muertes de las personas que obtuvieron un resultado positivo en la prueba para el coronavirus, según la declaración del ISS.

Por lo tanto, Italia no ha reducido la cantidad de muertes atribuibles al COVID-19. Las afirmaciones que dicen que sí lo ha reducido se basan en el mismo tipo de tergiversación de datos sobre la que escribimos hace aproximadamente un año.

Traducido por Claudia Cohen.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre las decisiones editoriales de FactCheck.org, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.