El padre Pat Murphy, director de la Casa del Migrante en Tijuana, cuestionó que ningún gobierno en México ayude ante una comunidad de miles de migrantes que ya están y otros que se dirigen a Tijuana.

Al encabezar la celebración de la Posada Sin Fronteras, el padre criticó que ahora “yo todos los albergues (de la sociedad civil) están llenos; gobierno, ¿qué vas a hacer tu para dar posada a tanta gente”.

De acuerdo con el padre Murphy y otros directores de albergues, se espera que decenas de miles de migrantes haitianos que aguardaron durante meses en Tapachula, Chiapas, en la frontera con Guatemala, lleguen a Tijuana en las siguientes semanas y meses.

“Y vienen con papeles” de residencia, que les da el propio gobierno de México, conformó el sacerdote de la orden de San Antonio Scalabrini, santo patrono de los migrantes y los refugiados.

Como ejemplo, explicó que este fin de semana la Casa del Migrante alcanzó el tope de su capacidad, mientras que decenas de migrantes haitianos permanecen a la espera fuera de las instalaciones, con esperanza de que les den alojamiento.

“Ayer tuvimos una junta” con autoridades del municipio de Tijuana, pero “fueron pura promesas falsas”, dijo el padre.

“La realidad es que no necesitamos un kilo de arroz y uno de frijol, ya tenemos comida; lo que necesitamos es saber qué va a hacer el gobierno para albergar a decenas de miles de migrantes que vienen”, dijo.

Se calcula que hasta 50,000 migrantes haitianos se dirigen a la frontera con Estados Unidos con documentos que les proporciona el gobierno de México, además de unos 9,000 migrantes que se anticipa que lleguen con el reinicio del programa “Quédate en México” a partir de este mes.

Encima, por lo menos 1,000 personas avanzan por territorio mexicano como parte de una caravana que también se dirige a la frontera norte de México.

El padre Murphy dijo que en Tijuana hay “40 albergues, con una capacidad para 6,000 migrantes, gobierno ¿qué vas a hacer para alojar a tanta gente? ¿Cómo les piensas dar posada?” cuestionó.

La Posada Sin Fronteras solo se llevó a cabo simbólicamente del lado de México. Esta fue la primera vez en más de 20 años que la patrulla fronteriza impidió que los feligreses del lado de San Diego se acercaran al muro que separa a Imperial Beach y Playas de Tijuana para participar en la tradicional celebración.

El arzobispo de Tijuana, Francisco Moreno Barrón, dijo que el muro puede separar a las personas, pero los pueblos de la frontera de México y de Estados Unidos, “y los migrantes de este lado y los que están al otro lado”, permanecen unidos con una fuerza incontenible”.

“Venimos a expresar que nuestros hermanos migrantes no están solos, que venimos a levantar la voz por ellos, que queremos asumir muestras responsables de solidaridad”, dijo el jerarca católico de Tijuana.