El 24 de noviembre, Sudáfrica notificó a la Organización Mundial de la Salud que en medio de un reciente aumento en los casos de COVID-19 había identificado una nueva variante. La posteriormente llamada variante ómicron, tenía un alto número de mutaciones, lo que generó la preocupación de que podría propagarse más fácilmente que otras variantes del coronavirus.

Al día siguiente, el ministro de Salud de Sudáfrica, Joe Phaahla, dijo que la variante, también llamada B.1.1.529, se había identificado en Sudáfrica, Botswana y en una persona que había viajado de Sudáfrica a Hong Kong. El 26 de noviembre la OMS nombró la variante con una letra del alfabeto griego [ómicron] y la clasificó como “variante preocupante”, es decir, que podría estar relacionada con un aumento en la transmisibilidad o virulencia [capacidad de causar daño], o con una disminución en la eficacia de las vacunas.

Algunos países rápidamente anunciaron restricciones de viaje para visitantes provenientes de Sudáfrica y países africanos cercanos, pero con la misma rapidez se confirmaron casos de la variante ómicron en Europa, Israel, Australia y Canadá. El 9 de noviembre se obtuvo la muestra del primer caso confirmado en Sudáfrica. Todavía no había pasado un mes cuando, el 1 de diciembre, EE. UU. tuvo su primer caso confirmado (en California, en una persona que había regresado de Sudáfrica el 22 de noviembre) y le siguieron varios casos más.

Los científicos han advertido que, si bien hay razones para preocuparse por la variante ómicron, aún no se sabe si tiene una probabilidad más alta que otras variantes de propagarse fácilmente o causar casos graves de la enfermedad. Las pruebas preliminares sugieren que aquellos que ya tuvieron COVID-19 podrían volver a infectarse más fácilmente con esta variante, a diferencia de otras. Pero la OMS dijo que se están realizando estudios para evaluar todo esto, así como la eficacia de las vacunas y los tratamientos disponibles contra la variante ómicron.

Repasaremos lo que sabemos hasta ahora sobre la variante ómicron.

¿Por qué los expertos están preocupados por la variante ómicron?

Gran parte de la preocupación está relacionada con las mutaciones presentes en el virus. Tan pronto como las actividades de secuenciación en África identificaron varios casos de una nueva versión del coronavirus, el 23 de noviembre, los científicos notaron que el virus tiene un número sin precedentes de mutaciones, 50 o más, en todo su genoma.

De manera preocupante, muchas de las mutaciones ocurren en el gen que produce la proteína de la espícula, o la parte externa del virus que el SARS-CoV-2 utiliza para ingresar a las células, lo que aumenta la posibilidad de que esas modificaciones puedan afectar la transmisión viral o la respuesta inmunitaria.

Muchas de las mutaciones ya habían aparecido en otras variantes preocupantes, incluidas las relacionadas con una mayor transmisibilidad y evasión de la respuesta inmune, pero otras son nuevas.

Sin embargo, es difícil predecir  cómo funcionarán todas las mutaciones juntas a partir de una secuencia, por lo que es demasiado pronto para saber qué significa todo esto y cómo se comportará la variante ómicron. Pero muchos expertos están en alerta.

“La variante ómicron es preocupante y deberíamos estar prestando atención”, nos dijo E. John Wherry, inmunólogo de la Universidad de Pensilvania, aunque agregó que “no era motivo de pánico”. Dijo que incluso si hay alguna reducción en la eficacia de las vacunas, es probable que las vacunas aún conserven cierta capacidad para protegernos contra la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte.

Además de su preocupante perfil de mutaciones, la variante ómicron también surgió en circunstancias inquietantes; más específicamente, una explosión de casos de COVID-19 en Sudáfrica, que fue uno de los primeros lugares en notificar sobre la variante. Al menos en ese país, la ómicron se ha convertido rápidamente en la variante dominante. Esta evidencia epidemiológica preliminar también sugiere que la variante podría ser más transmisible que otras variantes existentes, aunque su prevalencia en Sudáfrica podría deberse a otros factores y, por lo tanto, la contagiosidad relativa de la variante ómicron sigue siendo incierta.

Muchos de los aspectos desconocidos del virus, incluido qué tan transmisible es y si, y en qué grado, puede evadir la inmunidad, se harán evidentes en las próximas semanas.

¿Qué sabemos sobre los primeros casos en EE. UU.?

Los departamentos de salud pública de California y San Francisco confirmaron el primer caso identificado el 1 de diciembre. Los CDC dijeron que la persona infectada, que estaba completamente vacunada y presentaba síntomas leves y en mejoría, había regresado a California desde Sudáfrica el 22 de noviembre. Los contactos cercanos de la persona se habían realizado pruebas, con resultados negativos.

El Departamento de Salud de Minnesota anunció un segundo caso confirmado el 2 de diciembre: un hombre completamente vacunado que había viajado recientemente a la Ciudad de Nueva York y cuyos síntomas leves, que comenzaron el 22 de noviembre, se habían resuelto. El hombre había asistido a la convención Anime NYC 2021 del 19 al 21 de noviembre. Los funcionarios de salud de la Ciudad de Nueva York instaron a todos los que asistieron a esa convención a hacerse la prueba.

Viajeros hacen el check-in en el Aeropuerto Internacional de Ciudad del Cabo en Sudáfrica el 29 de noviembre. Foto de Str/Xinhua vía Getty Images.

El 2 de diciembre también se identificaron casos confirmados de la variante ómicron en Nueva York, Colorado y Hawái. El caso de Colorado es una mujer que viajó recientemente a varios países del sur de África, estaba completamente vacunada y tenía síntomas leves. El Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de Colorado dijo que todavía no había recibido una dosis de refuerzo de las vacunas contra el COVID-19 y que los resultados de las pruebas de sus contactos cercanos fueron negativos.

Los casos de Nueva York y Hawái indican que la variante se extendió en EE. UU. a otras personas que no viajaron desde África. Se identificaron cinco casos en Nueva York, uno en Long Island y cuatro en el área de la Ciudad de Nueva York. “Esto no se debe solo a las personas que viajan al sur de África o a otras partes del mundo donde ya se ha identificado la variante ómicron”, dijo el comisionado de Salud de la Ciudad de Nueva York, el Dr. Dave Chokshi. De esas cinco personas una está vacunada y se desconoce el estado de vacunación de las demás.

El caso en Hawái fue una persona no vacunada que previamente se había infectado por SARS-CoV-2, dijo el Departamento de Salud del estado. “Este es un caso de transmisión comunitaria. El individuo no tiene antecedentes de viaje”, dijo un comunicado de prensa.

El 3 de diciembre, los funcionarios de salud de Nebraska anunciaron seis casos confirmados de la variante ómicron, probablemente relacionados con el viaje reciente de una persona a Nigeria. Solo una de las seis personas estaba vacunada.

¿Qué tan contagiosa es la variante ómicron?

Todavía no se sabe si la variante ómicron se propaga más fácilmente que la altamente transmisible variante delta, pero muchos científicos sospechan que puede hacerlo. Varias de las mutaciones presentes en el genoma de la variante ómicron, incluidas algunas en el sitio de corte de la furina del virus, se han relacionado con una mayor transmisibilidad. Ese sitio es un sitio en la proteína de la espícula del virus que la enzima furina corta para activar la espícula y preparar al virus para ingresar a las células.

También se ha demostrado en pruebas de laboratorio que un par de mutaciones clave permiten que los virus SARS-CoV-2 se unan más fuertemente al ACE2, el receptor humano que el virus utiliza para ingresar a las células. Al mismo tiempo, se cree que otras mutaciones reducen la afinidad por el ACE2.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) el análisis de las mutaciones sugiere que “es probable que la variante ómicron haya aumentado la capacidad de transmisión del virus SARS-CoV-2 original, pero es difícil inferir si es más transmisible que la variante delta”.

El aumento actual de casos de COVID-19 en Sudáfrica, que parece deberse principalmente a la variante ómicron, también sugiere que esta variante podría ser más contagiosa. Sin embargo, interpretar los datos epidemiológicos preliminares puede ser complicado, por lo que aún es demasiado prematuro llegar a conclusiones definitivas.

Es posible, por ejemplo, que el aumento en los casos ocurriera por casualidad y fuera provocado por un evento superpropagador en una persona o personas que estaban infectadas por la variante ómicron, en lugar de deberse a un cambio intrínseco en la transmisibilidad del virus.

Alternativamente, como señaló el epidemiólogo computacional de la Universidad de Berna Christian Althaus en Twitter, el aumento en los casos también podría explicarse si la variante puede evadir la inmunidad generada por una infección previa o la vacunación, o podría ser una combinación de evasión de la respuesta inmune y un aumento en la contagiosidad.

Antes del último aumento de casos, Sudáfrica tenía relativamente poca transmisión del coronavirus, por lo que también es difícil saber si la variante ómicron es necesariamente más exitosa que la delta, ya sea debido al aumento de la transmisibilidad o por evadir la respuesta inmunitaria.

Observar lo que hace esta variante en otros lugares proporcionará una pista sobre lo que está sucediendo, dijo Althaus en una conversación del 30 de noviembre organizada por la Fundación Nacional de Ciencias de Suiza. La muy contagiosa variante delta se propagó muy rápidamente en la mayoría de los países, dijo, pero un virus con la capacidad de eludir un sistema inmunitario entrenado podría comportarse de manera diferente en países con diferentes niveles de vacunación o infección previa. “Preveo que si la variante ómicron se propaga en todo el mundo, podría hacerlo a un ritmo bastante diferente en diferentes países”, dijo Althaus.

¿Cuánto protegen una infección previa o la vacunación contra la variante ómicron?

Uno de los aspectos más preocupantes de la variante ómicron es su potencial para evadir la inmunidad adquirida ya sea por la vacunación o por una infección previa. La variante ómicron contiene numerosas mutaciones en el gen que codifica para la proteína de la espícula, que se predice reducirán la efectividad de los anticuerpos neutralizantes, sugiriendo que la variante podría tener más facilidad para infectar a las personas que se han recuperado del COVID-19 y a las personas vacunadas.

Los datos epidemiológicos preliminares de Sudáfrica también sugieren que la variante ómicron está reinfectando a las personas con más frecuencia de lo que se esperaría si no tuviera ninguna nueva capacidad para sortear la inmunidad previa. El 2 de diciembre, los investigadores de Sudáfrica publicaron un estudio inédito en medRxiv, un servidor de estudios que aún no han sido revisados por pares, en el que se concluyó que, a diferencia de las variantes beta y delta, existe “evidencia a nivel de población” de que la variante ómicron “está relacionada con una capacidad sustancial para evadir la inmunidad generada por una infección previa”.

Sin embargo, los inmunólogos no creen que todo esté perdido. “Espero una caída sustancial en la protección contra las infecciones en general y contra casos leves de la enfermedad, pero una caída menor en la protección contra casos graves de la enfermedad”, nos dijo Deepta Bhattacharya, inmunólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Arizona.

Es probable que los anticuerpos neutralizantes, que evitan que las células se infecten por el virus, sean mucho menos eficaces contra la variante ómicron, pero no son la única defensa, dijo y agregó que otras partes del sistema inmunitario, como los linfocitos T, “deberían verse mucho menos afectados”.

En un par de semanas, debería quedar más claro qué tan impotentes son los anticuerpos neutralizantes de las personas contra la variante. En el laboratorio, los científicos probarán si, y en qué concentración, los sueros de personas vacunadas y de pacientes convalecientes pueden neutralizar la variante ómicron o un virus simulado con un conjunto similar de mutaciones.

Incluso si esos resultados terminan sonando bastante mal (por ejemplo, una caída de 50 veces en la neutralización de la variante ómicron en comparación con la delta o la alfa), los anticuerpos aún pueden brindar una buena magnitud de protección, dependiendo de sus niveles iniciales, dijo a STAT News la viróloga de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Larissa Thackray. Sin embargo, una caída de 100 veces o más probablemente significaría que los anticuerpos no están teniendo mucho efecto, aunque la persona todavía tendría linfocitos T a los que recurrir.

Como nos dijo Bhattacharya, “ni las personas que han sido vacunadas ni las que se recuperaron de COVID en el pasado volverán al punto de partida: el sistema inmunitario tiene demasiadas rutas de respaldo y mecanismos a prueba de fallas”.

También es demasiado pronto para saber si a las personas vacunadas o a las que se infectaron previamente les iría mejor contra la variante ómicron. Wherry, inmunólogo de la Universidad de Pensilvania, dijo que ambas son protectoras para las otras variantes, pero la inmunidad debida a la vacunación es “típicamente más consistente a nivel de anticuerpos”, mientras que “puede haber respuestas más amplias de los linfocitos T después de la infección”.

Existe cierta evidencia que sugiere que a las personas que han tenido COVID-19 y están vacunadas podría irles mejor. En un artículo publicado en septiembre en la revista Nature, el laboratorio de Paul Bieniasz en la Universidad de Rockefeller descubrió que los anticuerpos de personas completamente vacunadas con una vacuna de ARNm o de aquellos que habían contraído el COVID-19 anteriormente eran casi completamente incapaces de neutralizar un virus con 20 mutaciones en el gen que codifica para la proteína de la espícula, muchas de las cuales aparecen en la variante ómicron.

“Lo que fue interesante es que los anticuerpos de las personas que se habían recuperado de la infección y más tarde se vacunaron, funcionaron bien”, dijo Bhattacharya en un correo electrónico. “Así que la verdadera pregunta es si también les irá bien a las personas que han recibido una tercera dosis de la vacuna. Sospecho que se basarán en estudios realizados sobre la variante beta, pero pronto lo veremos”.

¿Qué han dicho los fabricantes de vacunas sobre la necesidad y los planes para vacunas específicas para la variante ómicron?

Los fabricantes de vacunas han ofrecido predicciones mixtas de cómo funcionarán las vacunas contra la variante ómicron, pero a fines de noviembre dijeron que pasarían algunas semanas antes de que tuvieran resultados de las pruebas de laboratorio. Tomará más tiempo recopilar datos sobre la experiencia real de las personas vacunadas.

Stéphane Bancel, CEO de Moderna, dijo al Financial Times que cree que habrá “una caída importante” en la eficacia, pero que “tenemos que esperar los datos”. Los científicos con los que Bancel ha hablado dicen: “Esto no va a ser bueno”, dijo el primer ejecutivo al periódico para un artículo del 30 de noviembre.

Paul Burton, director médico de Moderna, dijo a BBC News que si se requiere una nueva vacuna contra la variante, estaría disponible “en grandes cantidades” en algún momento a principios de 2022.

Ugur Sahin, cofundador de BioNTech, dijo al Wall Street Journal que los linfocitos T probablemente podrán destruir la variante ómicron, incluso si los anticuerpos tienen dificultad para neutralizarla. Eso significaría que las vacunas aún ayudarían a prevenir los casos graves de la enfermedad. “Nuestro mensaje es: No se asuste, el plan sigue siendo el mismo: acelerar la administración de una tercera dosis de refuerzo”, dijo Sahin el 30 de noviembre.

Pfizer/BioNTech dijo que si necesitaba fabricar una nueva vacuna, tardaría unos 100 días en comenzar a enviarla.

Johnson & Johnson también fue optimista sobre la capacidad de su vacuna actual para combatir la variante ómicron, pero, al igual que los otros fabricantes, dijo que había comenzado a recopilar datos sobre la variante y a desarrollar una nueva vacuna contra esta en caso de que fuera necesaria.

“Seguimos confiando en las robustas respuestas inmunes humoral y mediada por células provocadas por la vacuna contra el COVID-19 de Johnson & Johnson y demostradas en estudio clínicos por la durabilidad y amplitud de la protección contra las variantes hasta la fecha”, dijo el Dr. Mathai Mammen, director global de Janssen Research & Development LLC, Johnson & Johnson, en un comunicado de prensa.

¿Es la variante ómicron más peligrosa que las versiones anteriores del virus?

Todavía es demasiado pronto para saber si la variante ómicron es más o menos virulenta que la variante delta, actualmente dominante.

Algunos informes anecdóticos de médicos en Sudáfrica han indicado que tal vez la variante ómicron podría ser menos patógena que otras, ya que muchos de los casos de enfermedad parecen ser leves o sin síntomas. Al mismo tiempo, los datos preliminares del país apuntan a un aumento en el número de hospitalizaciones.

Los expertos dicen que es difícil hacer análisis debido a la falta de datos y que además de un cambio en la gravedad de la enfermedad hay varios factores que podrían explicar las observaciones. Por ejemplo, el aumento en las hospitalizaciones podría ser solo el resultado de que más personas han contraído la infección, como lo explicó la Organización Mundial de la Salud.

Y el gran número de casos leves podría reflejar quiénes se están infectando. Hasta ahora, muchas de las infecciones iniciales en Sudáfrica han ocurrido en estudiantes universitarios, que generalmente presentan cuadros más leves de la enfermedad. Los viajeros también pueden ser más propensos a tener un buen estado de salud.

Otro factor que complica cualquier evaluación de la gravedad de la enfermedad es la inmunidad en la población, ya sea por infección previa o por las vacunas. La exposición previa podría hacer que la infección parezca menos peligrosa de lo que es y enmascarar un aumento de la virulencia.

“Esto es muy nuevo”, dijo el Dr. Volker Thiel, virólogo de la Universidad de Berna, en la conversación organizada por la Fundación Nacional de Ciencias de Suiza. Señaló que la mayoría de las personas no han estado infectadas durante más de una semana o dos, por lo que de todos modos, no se espera que estén en el hospital. “Realmente no podemos decir nada sobre la gravedad de la enfermedad en este momento”, dijo.

Un informe de evaluación de amenazas del 2 de diciembre generado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades explica de manera similar que si bien ninguno de los pocos casos de la variante ómicron que se han dado hasta ahora en Europa ha sido grave, se necesitarían cientos de casos para observar pacientes con complicaciones si la gravedad es similar a la que causa la variante delta, y podría pasar algo de tiempo antes de que esto se vuelva más claro. “Los desenlaces de gravedad a menudo tardan varias semanas en acumularse y más tiempo en ser evidentes a nivel de la población, lo que afecta las tasas hospitalarias”, dice.

¿Se puede detectar la variante ómicron con las pruebas de diagnóstico existentes?

Hasta ahora, parece que la variante ómicron se puede detectar con las pruebas de diagnóstico existentes para el COVID-19. Esto incluye pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) que son altamente sensibles yevalúan la presencia de ARN viral en la muestra, junto con pruebas rápidas que verifican la existencia de proteínas o antígenos virales.

En una declaración del 30 de noviembre, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA, por sus siglas en inglés) dijo que, en la “revisión preliminar”, la agencia cree que ambos tipos de pruebas “muestran una baja probabilidad de verse afectadas y continúan funcionando”, aunque seguirá monitoreando la situación.

La variante ómicron se comporta de manera diferente a la mayoría de las otras variantes en una parte de la prueba de PCR, lo que puede ayudar a identificarla más rápidamente. Debido a una deleción en el gen S, o gen que codifica para la proteína de la espícula, las muestras de la variante ómicron no darán positivo para esa parte específica del virus, produciendo lo que los científicos denominan como “abandono del gen S”. No obstante, las comprobaciones simultáneas de otras dos partes del virus siguen funcionando.

“Todavía se obtiene una prueba positiva, pero no se ve el gen S porque una mutación significa que parte de la prueba no funciona”, explicó Emma Hodcroft, investigadora postdoctoral de la Universidad de Berna y codesarrolladora del sitio de seguimiento de virus Nextstrain, en la conversación organizada por la Fundación Nacional de Ciencias de Suiza.

Los científicos han visto esto antes, particularmente con la variante alfa, cuando el abandono del gen S se utilizó como un indicativo aproximado de la variante. Esta característica puede ayudar a los países a enfocar sus esfuerzos de vigilancia y podría servir como un signo temprano de que la variante ómicron circula más ampliamente en las poblaciones.

Sin embargo, Hodcroft advirtió que el resultado de la prueba no es infalible, ya que el abandono del gen S se observa en otras variantes. “Lo hemos visto aparecer de forma independiente en toda la filogenia, incluso en la delta”, dijo. “Así que el abandono del gen S por sí solo no significa que estemos detectando la variante ómicron”. Por esta razón, dijo, es importante que se secuencien los virus que sí muestran abandono del gen S para confirmar que se trata de la variante ómicron.

¿Siguen funcionando los tratamientos contra las infecciones por la variante ómicron?

Según lo que se sabe sobre la variante ómicron, se espera que algunos tratamientos no funcionen tan bien contra esta variante, particularmente algunos de los anticuerpos monoclonales dirigidos contra el virus SARS-CoV-2.

Se predice que las mutaciones presentes en la variante reducirán drásticamente la capacidad de ciertos anticuerpos sintéticos para unirse al virus, aunque se necesitan pruebas experimentales para confirmarlo. 

La FDA ha dicho que está evaluando el posible efecto de la variante ómicron en los tratamientos y que actualizará al público una vez que sepa más. La agencia ya ha limitado antes el uso de ciertos anticuerpos monoclonales basados en variantes.

No se verán afectados otros tratamientos, como los dirigidos a la respuesta inmunitaria, incluidos los corticosteroides.

Gilead, el fabricante del medicamento antiviral remdesivir, que actúa inhibiendo la replicación viral vía la polimerasa viral, dijo en una declaración el 1 de diciembre que el análisis de las secuencias de la variante ómicron no muestra ninguna mutación nueva en la polimerasa, por lo que espera que el medicamento sea activo contra la variante. La compañía está trabajando para confirmar esto con pruebas de laboratorio.

¿Qué puedo hacer para protegerme de la variante ómicron?

Los CDC recomiendan seguir los mismos consejos de salud pública que con las otras variantes del coronavirus. Eso incluye usar mascarilla cuando se esté en interiores en áreas con transmisión sustancial o alta, lavarse las manos con frecuencia, distanciarse físicamente de los demás y, lo más importante, vacunarse completamente si se tiene 5 años de edad o más.

Aunque no se sabe exactamente qué tan eficaz será la vacunación contra la variante ómicron, es casi seguro que proporcionará cierta protección y, por supuesto, ayudará contra la delta, que sigue siendo la variante dominante en EE. UU.

“Las vacunas son tan eficientes y funcionan tan bien, que hasta ahora no hay indicios de que no protejan al menos parcialmente contra esta nueva variante”, dijo Thiel de la Universidad de Berna. “E incluso si es solo una protección parcial, puede marcar la diferencia entre cursar una enfermedad grave o leve o entre cursar una enfermedad grave y la muerte”.

A la luz de la variante ómicron, el 29 de noviembre los CDC también cambiaron su postura respecto a las dosis de refuerzo y ahora recomiendan que todos los adultos reciban una vacuna adicional, no solo aquellos que son mayores o que tienen mayor riesgo.

Varios inmunólogos con los que nos comunicamos estuvieron de acuerdo con este consejo. “Hemos visto que la vacunación de refuerzo (y la vacunación original) inducen anticuerpos y linfocitos B de memoria que son capaces de reconocer eficientemente las variantes no incluidas en la vacuna”, dijo Wherry en un correo electrónico.

“Incluso si los anticuerpos potenciados por la dosis de refuerzo tienen alguna reducción en la eficacia contra la variante ómicron, se espera que el aumento sustancial de anticuerpos generados después del refuerzo tal vez compense una capacidad de neutralización ligeramente menor”. Pero, reconoció que aún no se sabe si eso será cierto.

Bhattacharya dijo que el caso de prueba más cercano para saber si una dosis de refuerzo ayudaría con la variante ómicron es con la variante beta, que comparte cierta similitud con la variante más nueva. Indicó que una tercera dosis de la vacuna de Moderna funcionó tan bien como una con coincidencia con la variante beta, al menos según lo que se midió con los anticuerpos neutralizantes producidos.

“La variante ómicron tiene algunas mutaciones más que la beta en lugares clave, por lo que podría ser que la acción de la tercera dosis (sin coincidencia) sea un poco inferior a la que tuvo contra la variante beta. Pero la realidad es que pasarán varios meses hasta que haya disponible una vacuna que coincida con la variante ómicron”, dijo en un correo electrónico. “Sabemos que una tercera dosis actúa muy bien contra la variante delta, que por mucho sigue siendo la amenaza inmediata, y sospecho que también ayudará mucho contra la ómicron si comienza a propagarse ampliamente”.

Sin embargo, otros expertos no están de acuerdo con las recomendaciones del gobierno acerca de una dosis de refuerzo. El Dr. Paul A. Offit, pediatra y experto en vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia, apoya plenamente la vacunación primaria y los refuerzos para determinadas personas, pero no cree que todavía sean necesarias vacunas adicionales para la población más amplia y saludable.

“Parece que aunque este virus puede ser más contagioso, no hay evidencia de que sea más virulento y tampoco de que reduzca la protección inducida por la vacuna contra los casos graves de la enfermedad”, dijo sobre la variante ómicron en una entrevista telefónica, y agregó que esto ya ha sido cierto para otras tres variantes.

“La única explicación posible que se puede argumentar a favor de la dosis de refuerzo es que aumentará el nivel de anticuerpos hasta el punto de conferir mejor protección contra los casos de enfermedad leve a corto plazo”, dijo, y agregó que eso desaparecería, independientemente del número de dosis adicionales. “Estamos exigiendo de esta vacuna lo que no exigimos de ninguna otra”.

La Organización Mundial de la Salud no apoya las dosis de refuerzo para todos los adultos, ni siquiera para combatir la variante ómicron.

“Que yo sepa, en este momento no hay pruebas de que eso sugiera que la administración de una dosis de refuerzo a toda la población necesariamente proporcionará mayor protección a las personas sanas contra la hospitalización o la muerte”, dijo el Dr. Mike Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias de Salud de la OMS el 1 de diciembre. “El riesgo real de casos graves de la enfermedad, hospitalización y muerte radica en los individuos particularmente vulnerables y en riesgo que requieren protección contra todas las variantes del COVID-19”.

De hecho, a pesar de toda la atención que la variante ómicron ha recibido, muchos expertos dijeron que sería una tontería olvidarse de prácticamente todas las infecciones en EE. UU. debidas a la variante delta.

“Conoceremos las respuestas en las próximas semanas”, dijo Wherry sobre la variante ómicron. “Sin embargo, las infecciones en EE. UU. están aumentando dramáticamente a causa de la variante delta. Todavía no estamos fuera de peligro. Lo mejor que podemos hacer es que la gente se vacune y reciba la dosis de refuerzo, usar mascarillas, continuar con el distanciamiento social cuando sea apropiado, evitar las actividades con mucha gente en los interiores […] Y confiar en la ciencia”.

¿Qué restricciones de viaje implementó Estados Unidos?

El 26 de noviembre, la Casa Blanca anunció que, a partir de las 12:01 a. m. del 29 de noviembre, no se permitirá ingresar a los Estados Unidos a la mayoría de los no ciudadanos provenientes de ocho países africanos.

La proclamación presidencial dijo que los no ciudadanos que estuvieron en Botswana, Esuatini, Lesoto, Malawi, Mozambique, Namibia, Sudáfrica y Zimbabue en los 14 días previos no pueden ingresar a EE. UU. Sin embargo, la suspensión de viaje no se aplica a los ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes legales y nacionales (es decir, residentes de territorios estadounidenses) ni a algunos familiares cercanos de ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes legales.

Los familiares no ciudadanos que están exentos de la política incluyen a cónyuges; padres o tutores legales de personas solteras y menores de 21 años; hermanos si ambos son solteros y menores de 21 años; hijos, hijos de acogida, hijos bajo tutela y futuros adoptados. También están exentos los no ciudadanos invitados a EE. UU. para ayudar a contener o mitigar el coronavirus; tripulantes aéreos y marítimos no ciudadanos; miembros no ciudadanos del ejército de EE. UU. y sus cónyuges e hijos; ciertos titulares de visas, como funcionarios de gobiernos extranjeros; y otros que serían necesarios para la aplicación de la ley u objetivos de interés nacional.

Varios otros países también han implementado restricciones de viaje para las naciones del sur de África, y algunos han suspendido todos los vuelos. Israel cerró sus fronteras el 29 de noviembre, permitiendo que solo ingresen los ciudadanos y exigiéndoles hacer cuarentena y pruebas. Japón también prohibió a todos los viajeros extranjeros el 30 de noviembre.

Las naciones africanas a las que se les impuso estas restricciones tienen bajas tasas de vacunación contra el COVID-19. Mientras que el 58,2% de la población de EE. UU. está completamente vacunada, y muchos están recibiendo dosis de refuerzo, las tasas de vacunación oscilaron entre el 26,5% en Lesoto y el 3,1% en Malawi, según las estadísticas recopiladas por Our World in Data. En Sudáfrica, el 24,1% de la población está completamente vacunada.

¿Qué efecto es probable que tengan esas restricciones?

Estudios anteriores sobre restricciones de viaje internacionales han demostrado que pueden enlentecer la propagación de enfermedades, si son lo suficientemente estrictas. Pero tales restricciones no detienen las enfermedades. Biden ha dicho que el objetivo de la limitación de viaje es “darnos tiempo para que la gente obtenga protección, se vacune y reciba el refuerzo”. En declaraciones el 29 de noviembre dijo: “Necesitábamos tiempo para darle a la gente la oportunidad de decir: ‘Vacúnese ahora’ antes de que se propague por todo el mundo”.

Pero antes de que se implementaran las restricciones de viaje de EE. UU., la variante ya había comenzado a propagarse “por todo el mundo”, con casos detectados en varios países europeos, así como en Israel, Canadá, Australia y Hong Kong. En una entrevista del 27 de noviembre con “Weekend Today” de NBC News, el Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dijo que “no le sorprendería” si la variante ya hubiera llegado a EE. UU., y agregó que las restricciones de viaje podrían “darnos tiempo para evaluarla mejor”.

Y, de hecho, la variante ómicron ya había llegado. Los CDC confirmaron el primer caso conocido en EE. UU. el 1 de diciembre, y un puñado de otros casos en el país se anunciaron al día siguiente.

Cuando escribimos acerca de las restricciones de viaje a China en 2020, Saad B. Omer, director del Instituto de Salud Global de Yale, nos dijo que tales restricciones implementadas para detener la propagación de un virus “pueden tener efecto si elimina el 90% de todos los viajes”. Pero, “incluso entonces, la retrasa un poco, pero no la detiene”.

Al igual que con las restricciones a China, las últimas limitaciones de viaje tienen excepciones y no atañen a todos los países en los que se ha detectado el virus, o en este caso, la variante. Omer dijo a NPR sobre las restricciones relacionadas con la variante ómicron: “Si la cuestión es evitar que la variante entre, realmente no tiene sentido eximir a los países donde la variante se ha identificado y que incluso tienen más vuelos directos que el sur de África”.

Un estudio, publicado en Science en 2020, analizó tanto las restricciones de viaje como otras medidas de emergencia establecidas al principio de la pandemia del coronavirus en China, y estimó que el cierre de Wuhan, China, retrasó la propagación del virus a otras ciudades del país en 2,91 días.

Del mismo modo, otros estudios han encontrado efectos modestos. Una revisión de 2014 de 23 estudios sobre el efecto de las restricciones de viaje en la propagación de la influenza publicada en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud encontró que, en general, “solo tiene una efectividad limitada” cuyo grado varió según las restricciones en sí, la magnitud de la epidemia, la transmisibilidad del virus y otras consideraciones geográficas.

El epidemiólogo sudafricano Salim Abdool Karim dijo a CNN que se estaba “castigando” a los países sudafricanos por “tener una buena vigilancia” y “ser transparentes”.

Karim, excopresidente del Comité Asesor Ministerial de Sudáfrica sobre COVID-19, dijo en una entrevista el 29 de noviembre que los límites de viaje establecidos por muchos países serán “superfluos e irrelevantes”. La primera muestra confirmada de la variante ómicron se recolectó el 9 de noviembre en Sudáfrica. “La transmisión posiblemente se diseminó en la mayoría de los países”, dijo. Bloquear los viajes “posiblemente solo retrasará ligeramente la diseminación en el mejor de los casos, pero probablemente tendrá poco o ningún efecto”.

A diferencia de las restricciones de viaje a China, esta vez EE. UU. tiene otra herramienta para limitar la propagación del virus: los requisitos de pruebas de detección del COVID-19 para todas las personas, incluidos los ciudadanos estadounidenses de 2 años y más que vuelen al país. Todas las personas que vuelan a EE. UU. deben hacerse una prueba viral con resultado negativo como máximo un día antes de su vuelo a EE. UU. La administración de Biden endureció este requisito que entrará en efecto la próxima semana [6 de diciembre]; antes las personas completamente vacunadas podían obtener sus resultados negativos de la prueba dentro de los tres días previos a su vuelo.

Como explicamos antes, las pruebas pueden ayudar a limitar la propagación, pero aún es posible que alguien obtenga un resultado negativo al principio del curso de una infección, antes de que la cantidad de virus sea suficiente para ser detectada, especialmente cuando se usan las populares pruebas rápidas que son menos sensibles que la prueba de PCR y cuyos resultados pueden tardar algunos días.

¿Cómo surgió la variante ómicron?

Todavía es incierto cómo evolucionó la variante ómicron, pero está claro que no desciende de la variante delta o de otras variantes conocidas del SARS-CoV-2. De hecho, los datos de secuenciación sugieren que el linaje viral se remonta a mucho tiempo atrás, posiblemente a mediados de 2020. Sin embargo, la variante ómicron es mucho más nueva, dado que las estimaciones actuales indican que comenzó a circular en personas solo a mediados de octubre.

Con esta información, los científicos han presentado tres principales hipótesis sobre cómo se originó la variante ómicron. La primera es que simplemente se ha estado propagando bajo el radar en una población en la que no se secuencian muestras virales regularmente, tal vez en algún lugar del sur de África.

O bien, la variante puede haberse desarrollado en una o más personas inmunocomprometidas, como una persona infectada por el VIH. En este supuesto, un sistema inmunitario debilitado permitiría que el virus continúe replicándose en el cuerpo de una persona durante un periodo prolongado, acumulando mutaciones a lo largo del tiempo. Esta hipótesis se ha planteado como un mecanismo para la creación de variantes anteriores, y se ha demostrado que los virus aislados de tales pacientes acumulan mutaciones, incluidas las que a menudo se observan en variantes preocupantes.

Finalmente, es posible que el virus haya infectado a animales en lo que se llama zoonosis inversa y luego se haya transmitido de nuevo a una persona. Eso explicaría cómo surgió la variante altamente mutada sin que nadie se diera cuenta. Como señaló en Twitter Kristian Andersen, experto en enfermedades infecciosas y genómica de Scripps Research, algunas de las mutaciones de la variante ómicron se han visto en animales, como en roedores.

Si bien Andersen favorece en alguna medida la última hipótesis, reconoce que hay pocos datos objetivos para sacar conclusiones y que todas las historias del origen son posibles.

Traducido por Claudia Cohen.

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