La joven platicó que había buscado trabajo sin encontrar, y que cuando vio en Craiglist San Diego un anuncio en que solicitaban modelos se interesó, después de todo le parecía un trabajo seguro, $300 por una sesión de fotos vestida, y necesitaba el dinero para su colegiatura y alimentos.
Envió por correo electrónico lo que le pedían, incluidas unas fotos pero la respuesta fue que comenzó a recibir insistentes correos electrónicos y mensajes de texto en que le ofrecían $5,000 por permitir que la filmaran en un acto sexual que le aseguraban que duraría 30 minutos.
Un tipo que se identificaba como Johathon le aseguraba que nada de la sesión se presentaría en línea o en internet, que únicamente se iban a hacer unas copias en DVD que se iban a distribuir exclusivamente en Australia y Nueva Zelanda.
Ella acababa de cumplir 18 años de edad y estaba un poco urgida de conseguir trabajo, y el tipo le aseguraba que no estaba interesado en la pornografía, sino en una sesión artística que, según decía, ya habían aceptado más de 200 jóvenes.
Le dijo que todas esas jóvenes eran como ella, que iban a clases y llevaban su vida normal. Según Johnathon, solo necesitaba 5 escenas o poses de unos 5 minutos cada una.
Inclusive un par de chicas le enviaron mensaje de texto en los que le aseguraban que lo que decía el tipo era cierto y se identificaban como modelos.
Ella aceptó y comenzó su pesadilla. Sí fue expuesta en internet abiertamente en dos páginas web pornográficas con sede en San Diego.
La joven, que en la corte se identificó como “desconocida 15”, proporcionó muchos detalles en los que se fincaron cargos. La lista de que hablaba Johnathon no era precisamente la de modelos, sino la de víctimas de ese mismo plan que repitieron con más de 200 jóvenes.
La averiguación estuvo a cargo de la Oficina de Investigaciones Federales (FBI) de San Diego y las sentencias fueron dictadas esta semana.
El dueño principal de ambas páginas web, Michael James Pratt, de 36 años, permanece fugitivo. Los demás están detenidos por tráfico de personas para explotación sexual, conspiración y producción de pornografía infantil.
Tienen sentencias mínimas obligatorias de 15 y 30 años de prisión.
Johnathon resultó ser un actor latino de películas para adultos, Rubén Adré García, quien fue sentenciado a restituir a sus víctimas 18 millones de dólares que obtuvo por su participación y complicidad.
García tendrá que cumplir además una condena de 20 años de prisión. El caso lo llevó la juez Janis Sammartino.
La directora del FBI en San Diego, Suzanne Turner, se comprometió a continuar la búsqueda del único fugitivo, Michael James Pratt.
El fiscal federal interino en San Diego, Randy Grossman, opinó que “este es un fallo extremadamente importante que devuelve el poder a las víctimas al darles el control de las imágenes y videos que les causaron tanto dolor y sufrimiento; esperamos que esto ayude a las víctimas a cerrar un capítulo difícil en sus vidas”.
PIE DE FOTO.- Usaban una elaborada labor de convencimiento con engaños que devastaron moralmente a cientos de víctimas. Cortesía.

