El presidente Joe Biden anunció este martes que a partir de enero próximo se iniciará la entrega de 500 millones de pruebas caseras gratuitas a los estadounidenses para la detección del coronavirus y que los estadounidenses podrán aplicarse en su propio hogar .
Al dar a conocer un agresivo plan para enfrentar la pandemia y su más reciente variante (omicron), el mandatario advirtió que los estadounidenses tienen “la obligación patriótica” de vacunarse, aunque reconoció que en la actualidad “ya están cansados, preocupados y frustrados” de su larga lucha en contra del coronavirus, al que calificó como “un duro adversario, pero lo venceremos”.
Sobre esta nueva y amenazante variante, el Ejecutivo del gobierno federal, en un mensaje pronunciado desde sus oficina en la Casa Blanca, adelantó que se desplegarán más recursos por parte del gobierno federal en materia de salud con el fin de apoyar a los hospitales en su labor frente a la variante, que ha generado una nueva ola de infecciones en la población.
De acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control en Prevention, CDCs), la nueva variante ha representado el 73% de los nuevos casos de coronavirus en Estados Unidos, entre el 12 y 18 del presente mes de diciembre.
Se dio a conocer que por lo pronto personal especializado de la Casa Blanca trabaja en la configuración de un sitio web en donde los estadounidenses puedan presentar sus solicitudes de los kits de prueba y se prepara para el envío de los 500 millones de kits.
Se indicó en el mismo sentido que el gobierno federal planea asimismo instalar más sitios de prueba de COVID-19 en la nación.
En su sitio de web La Casa Blanca describe lo que llama: “La Ruta para salir de la Pandemia; plan de acción del presidente Biden contra el COVID-19”.
Se señala que “El presidente Biden está implementando una estrategia nacional integral de 6 pilares que emplea el mismo enfoque basado en la Ciencia utilizado para combatir con éxito las variantes anteriores (en referencia tácita a omicron) del COVID-19, a principios de este año”.
Y precisa que “este plan garantizará que usemos todas las herramientas disponibles para combatir el COVID-19, salvar más vidas en los próximos meses, mantener las escuelas abiertas y seguras, y proteger nuestra economía”.
La estrategia presidencial es en realidad un refuerzo de lo que las agencias de salud han venido solicitando a la población desde que los diferentes niveles de gobierno han planteado como primordial. Tales son:
- Exigir a todos los empleadores con mas de 100 empleados que se aseguren que sus trabajadores estén vacunados o que se hagan pruebas de detección semanalmente.
- Exigir vacunas para todos los trabajadores federales y para millones de contratistas que hacen negocios con el gobierno federal.
- Exigir las vacunas contra el COVID-19 para más de 17 millones de trabajadores de la salud en los hospitales participantes de Medicare y Medicaid, y en otros entornos de atención a la salud.
- Solicitar a locaciones grandes de entretenimiento que exijan un certificado de vacunación o una prueba de detección para ingresar.
- Exigir a los empleadores que proporciones tiempo libre remunerado para vacunarse.
- Promover la protección de los vacunados (pues) hay más de 175 millones de estadounidenses completamente vacunados que están en gran parte protegidos de cuadros graves causados por el COVID-19.
Fuente: La Casa Blanca

