Los soldados de la Guardia Nacional llegaron a las inmediaciones del campamento de migrantes en la explanada de la garita de El Chaparral en Tijuana a las 5 de la mañana y cerraron los accesos desde varias calles.

En cuestión de unos minutos, nadie podía ingresar o salir de la zona si no era con la autorización de los militares.

Mientras tanto oficiales del Grupo Beta del Instituto Nacional de Migración (INM) informaban a los migrantes que recogieran sus cosas porque los iban a llevar a algunos albergues.

Pronto oficiales de policía acordonaron un área más extensa de calles e ingresaron al cerco donde estaba el campamento.

Cuando las familias salieron, grupos de obreros del ayuntamiento comenzaron a destruir tiendas de campaña y artículos que los migrantes no alcanzaron a sacar con ellos en maletas y bolsas, en su mayoría bolsas para basura.

Aproximadamente una hora más tarde, cerca de las 6, el municipio ingresó al área donde estaba el campamento equipo de maquinaria pesada con el que recogía desde tiendas de campaña hasta electrodomésticos y los echaba dentro de camiones de carga para llevar los escombros a basureros.

Muchos migrantes se encontraban desconcertados. Desconocían los albergues que les mencionaban las autoridades como opciones para salir de El Chaparral.

“Lo que más nos preocupa es que no sabemos cuánto tiempo vamos a estar en esos lugares y si desde ahí vamos a poder hacer (trámites para) nuestra petición de asilo a Estados Unidos”, dijo la señora Ruth, de El Salvador.

Celestino Zavala, el secretario de gobierno de Baja California, dijo en breve visita a supervisar la operación de desalojo que los migrantes tendrían asesoría legal en los albergues a los que van a ir, aunque no especificó en qué consistirá esa asesoría.

Mientras las familias migrantes salían de las inmediaciones de El Chaparral, los camiones de basura con los escombros comenzaron a salir de la zona.

Poco después del mediodía el área se veía completamente distinta sin ninguna de las tiendas de campaña que estuvieron ahí a lo largo de un año, desde el 5 de febrero del 2021, cuando las primeras familias llegaron a acampar, porque creían que les darían turnos para cruzar la frontera a solicitar asilo.

Aproximadamente para las 3:30 de la tarde se había retirado la mayoría de la policía que participó en la operación.

Las autoridades informaron que la Guardia Nacional permanecería en el área para resguardar la zona.

El campamento que duró un año y un día terminó en un solo día este domingo.

En la primavera del 2021 el campamento llegó a tener hasta 3,500 personas. Al final, según un censo de la alcaldía, había 381 personas dentro de la zona cercada, mientras que aproximadamente cien más acampaban cerca de ahí en un parque muy pequeño con juegos infantiles.

La alcaldía de Tijuana informó que durante el desalojo no hubo ningún incidente.

En un par de horas el campamento quedó destruido y más tarde equipo pesado subió los escombros a camiones de basura. Foto de Manuel Ocaño.