SAN DIEGO, CA.- La comunidad y el público de San Diego lo conoce por ser el presidente de San Diego La Raza Lawyers Association, como un distinguido miembro de la organización Power Mentor y como un notable abogado que ejerce en los tribunales de California y ha resulto favorablemente para las víctimas cientos de casos.

Pero pocos saben que en la historia de Irving Pedroza hay una vida de sufrimiento y lucha que comenzó desde muy temprana edad, en su natal estado de Guerrero, México.

Quien es ahora un orientador motivacional y apoya a inmigrantes para que aprovechen las opciones que se le presentan, inició su charla ante los estudiantes y padres de familia en la 5ta. ceremonia anual de juramento de estudiantes  capítulo Xochimilco,  en la escuela preparatoria Preuss School UC San Diego.

Nació en Guerrero, México

“Yo nací en Guerrero, México, los mayores saben que Guerrero es un estado de mucha violencia y mucha pobreza”, dijo, “y estuve ahí hasta los 6 años. Vivía con mi madre, un hermano mayor y mi hermana pequeña. Mi padre trabaja en Estados Unidos y cuando viviamos allá mi madre vendía pollo y pan de casa a cas, pan, y si había un día donde no vendía nada, no comiamos”.

“Cuando estabamos en Guerrero, México”, continuó el invitado principal al evento, “cada vez que mi padre iba a Guerrero. Yo no me alegraba porque mi padre le pegó mucho a mi madre, le incluso mi primera memoria que tengo en la vida es cargar a mi madre de la casa de mis abuelos a la casa de mi tío con la cara llena de sangre. Fue mi primera memoria como ser humano”.

“Nos trajeron como indocumentados”

Indicó Irving que cuando él tenía 6 años de edad, “mis padres nos trajeron como indocumentados” ( a él, a su hermano mayor y una hermana), viviendo en una modesta vivienda de la ciudad de Escondido.

“Cuando nos trajeron acá, las cosas no cambiaron mucho.

Seguíamos pobres, no sabiamos inglés y seguía la violencia doméstica. Incluso, mi segunda memoria es que mi padre casi ahorcaba a mi madre y casi se moría. Incluso, en esa ocasión mi hermano mayor le llamó a la policía y se llevaron a mi papá a la cárcel”, relató.

Irving, quien fue descrito durante la presentación como “un abogado incansable y apasionado de su comunidad”, continuó:

“Eso cambió las cosas mucho”, indicó, “las cambiaron porque ya no teniamos donde vivir, teniamos la pobreza y seguiamos sin saber inglés, mi madre ni nosotros teniamos documentos, así que las cosas se hicieron más difíciles”.

“La vida tenía que seguir”

“Pero para mi todo se me hacía que la vida tenía que seguir, ¿verdad?,  y esta era una razón: Una razón única y esta era mi hermano mayor. Mi hermano tiene 3 años más que yo y mi hermano siempre me decia: No importa lo que estamos viviendo, siempre vamos a sobresalir si seguimos estudiando.

Mi hermano me enseñó, les puedo decir que yo sabia hacer multiplicaciones a los 6 años; podia aprender cualquier cosa gracias a él”.

Sin embargo, “todo cambió, volvió a cambiar. A él lo diagnosticaron con esquizofrenia, una enfermedad que cambia la manera de pensar; cambia muchas cosas de la manera que vemos la vida. Mi hermano cambió de ser mi héroe a ser la persona que más temía. Mi hermano me quiso ahorcar, me golpeó muchas veces, incluso un día casi me acuchillaba y no era por él, no era porque estaba bien, era por su enfermedad”, explicó.

“Así que como saben”, añadió el invitado principal, “la vida me siguió dando mucho de batallar y a ese momento la pobreza continuaba, seguiamos indocumentados y me empecé a juntar con amigos malos Como saben, cecí en Escondido. Yo conozco amigos que terminaron en la cárcel, terminaron muertos o terminaron en drogas.

El poder de la palabra

“Yo nunca hice  nada de eso por qué”, se preguntó y respondió, “porque en mi mente siempre estaba pensando en lo que me decía mi hermano: Irving por la Educación vamos a poder todo. Eso siempre lo recordaba”.

“Y también que tenía en la mente que todo el sufrimiento que había pasado mi madre, (aunque) seguiamos indocumentados, seguiamos siendo pobres, y después de un momento los golpes de mi padre a mi madre ya no fueron iguales, porque obviamente yo ya estaba más grande y mi padre es pequeño (de estatura). Y eso cambió todo y les puedo decir esto:

Lloraba dentro del closet

“Cuando estaba en la High School, cuando estaba de su edad”,  afirmó el abogado Irving Pedroza dirigiéndose a los estudiantes presentes, “no me importaban mucho las cosas porque decía no importa donde vaya, todo sigue igual. Seguimos pobres, seguimos fufriendo. Yo les puedo decir que cuando yo era joven, me encerraba en un closet a llorar de miedo, de tristeza o por la situación en la que estabamos: indocumentados, violencia doméstica y mi propio hermano, me quería matar.

“Yo les puedo decir que yo sabia dónde encontrar drogas a los 9 años en Escondido, pero siempre tenía algo en la mente: Lo que me dijo mi hermano desde que yo estaba muy pequeño”, dijo.

Pero la vida lo ha recompensado

Y en estas últimas palabras el exitoso abogado latino lo había dicho todo, pues las palabras de su hermano y una vida de sufrimiento y pobreza fue el detonante o catalizador para un cambio no solo de su vida sino la de cientos de personas que ha apoyado con su profesión de abogado en California.