CHULA VISTA.- Marco Arellano está convencido que de preservarse, más allá de los seis meses, el permiso de los llamados ‘lowriders’ podría ser un atractivo para la actividad turística, un sector que hasta ahora no ha sido suficientemente aprovechado en National City.

“Oh sí, atrae mucho turismo.  Hemos ido con diez carros a una parte, nos estacionamos y luego luego notamos que la gente se comienza a estacionar, porque llaman mucho la atención”, respondió el copresidente  de la Coalición de Lowrider Unidos (United Lowriders Coalition).

Entrevistado por El Latino San Diego su respuesta ante la pregunta de si podría generar el turismo para esta comunidad en donde reside la mayor cantidad de latinos, respondió:

Aprecian el talento

“Bastante. Casi toda la gente sabe de un carro, que se mueve para enfrente, para atrás, pero cuando miran esos carros lowriders, que detalles les hemos metido pues llaman la atención a los niños, a las mujeres, a los hombres, y aprecia el talento que se le ha metido”.

Nativo de la ciudad de Tijuana, Marco recuerda con evidente nostalgia “la corrida de los Lowriders y la raza, en la revolución de arriba para bajo y luego se iban a las playas. Luego, iguiendo a las tienditas a comer y todo, con las familias”.

Muchas nostalgia ha habido con los ‘lowriders’ desde los 40, comenzaron con los pachucos.  Pero el pachuco, acuérdate del Tin-Tan,  aunque el pachuco era más el vestuario. Los Lowriders entraron como en los 60 hasta ahorita”.

Previo a la exhibición de ‘lowriders’

La entrevista con Marco Arellano se dio previo al histórico evento que se tiene programado llevar a cabo la tarde-noche del viernes 6 de mayo en la popular Higland Avenue de National City y la charla que su esposa, Jovita Arellano, otra apasionada de los ‘Lowriders’, sostendrá junto a otros miembros de la coalición, con estudiantes de Sweetwater High School.

Como se informó con oportunidad, el 5 de abril, los cinco regidores que forman el Cabildo de National City, incluido la alcaldesa Alejandra Sotelo-Solís aprobaron una nueva Ordenanza con la cual se cancelaría la prohibición de la Ley de California “No Cruice Ordinance”, que estaba vigente desde 1992 (hace 30 años).

“Muchos carros de los 30 y 35, 58 todavía andan en las calles  por ahí y todavía les andamos metiendo dinero a nuestros impalas. Lo chistoso es que estamos en una exhibición de carros y andamos caminando y alguien dice mira los rines esos acaban de salir, la pintura o algo”, dijo.

“Ahora yo los quiero”

“¡Oh que la fregada, ahora yo los quiero!”, comparó entusiasmado el entrevistado, “nosotros como humanos miramos a alguien como se viste, vamos a la casa del compadre, y luego pensamos yo también le voy a poner zacate como ese”.

“Queda en la mente el deseo de tenerlo, esta cámara está buena pero me gustaría la que trae aquél, esa. Es más para nosotros, pero claro cuando la gente mira tu carro y dice híjole, los rines que trae, la pintura, le puso esto, las luces”, continuó Serrano.

Y luego pasó a una anécdota de algo que le ocurrió en el pasado: “Tengo un convertible y le quería poner las ventanas eléctricas que subieran y bajaran, no las que tenía el carro originalmente y me preguntó mi esposa para qué quieres ventanas eléctricas que suban y bajan si siempre traes las ventanas abajo”.

“Yo  sé pero quiero que alguien vaya a mi carro y diga mira le puso ventanas eléctricas, le respondí, y un vinieron unos muchachos de Los Angeles, y dijo uno de ellos mira este carro tiene ventanas eléctricas. Entonces mi esposa me miró y me preguntó: ¿Ya estás contento?”, Contentísimo, le dije.

Una tradición familiar
que se ha conservado

Destacó en este sentido que la tradición de los ‘Lowriders’ se ha conservado porque los abuelos, los padres, los hijos, los hermanos, los tios, etcetera, se pasan la voz: “Mi tío tiene o tenía un Lowrider, que suave…” y la familia se siente orgulloso de esto”.

Marcos, a quienes sus amigos lo conocen como ‘Rabbit’ o ‘El; Conejo’ reconoció, sin embargo, que por la inexperiencia, la inmadurez y falta de responsabilidad de algunos jóvenes en el pasado se cometieron errores y se excedió en beber alcohol, manejar sin precaución y exponiendo a los demás y violando la ley y en pleitos entre grupos de pandillas entre barrios, mucha gente hizo “desmadre’ .

Pero hoy, dijo Arellano, las circunstancias son muy  diferentes, comparó, al señalar que aquellos jóvenes adolescentes son ahora adultos responsables, padres de familia que trabajan y que saben la importancia “de portarse bien”.

Los días y las horas por venir parecen eternos para los amantes de los carros antiguos conocidos como ‘lowriders’ y sin duda la espera para este evento tras tres décadas de prohibición oficial, se allanará la tarde-noche del viernes 6 de mayo.

Marco y Jovita Arellano a bordo de su amado impala rojo. Foto-Cortesía: Marco Arellano.