SAN DIEGO.-  El vivir en un barrio pobre y en el que sus habitantes reciben bajos ingresos suele ser un caldo de cultivo más asociado al riesgo de sufrir de demencia.

Ello lo revela un estudio efectuado por la Conferencia Internacional de Alzheimer (Alzhemer’s Association International Conference, AAIC 2022), efectuada en la ciudad de San Diego del 31 de julio al 4 de agosto.

El estudio sostiene que las personas que padecen condiciones típicas de los vecindarios pobres como son bajos ingresos, alto desempleo, carencia de vivienda y automóviles propios y hacinamiento en los hogares, tuvieron una característica dominante:

Las probabilidades de desarrollar demencia fueron mucho más altas en comparación con individuos que viven en comunidades de mayor nivel soccio-económico.

Pero como es común en estos casos, esta condición se observa,  también en aquellos grupos “con alto riesgo genético”, como son las comunidades de latinos y negros, en los que prevalecen condiciones como recursos del vecindario de baja calidad  y dificultad para pagar los servicios básicos.

De acuerdo con la investigación de AAIC, por sus siglas en inglés) y revelada en la conferencia internacional efectuada en San Diego, ambos grupos experimentaron puntajes más bajos en los niveles cognitivos (relacionados con el conocimiento o entendimiento acerca de su entorno o realidad en la que viven), en las encuestas que se les aplicaron.

Deterioro cognitivo mayor

Este deterioro cognitivo, se encontró, fue mayor en los trabajadores que perciben bajos salarios, a diferencia de las personas con mayores ingresos, y mientras en los primeros el deterioro de la memoria esa significativamente más rápido durante la vejez, en el nivel económico superior el deterioro cognitivo durante la vejez, fue más lento.

De acuerdo con Matthew Bauimgart, vicepresidenta de salud política de la Asociación de Alzheimer, “:es fundamental que sigamos estudiando los determinantes sociales de la salud relacionados con (el nivel cognitivo), incluido el socioeconómico, para que podamos implementar políticas de salud pública y crear entornos comunitarios que puedan mejorar la salud y el bienestar de todos”.

“Genéticamente más vulnerables”

Por su parte, Matthias Klee, estudiante de doctorado en psicología de la Universidad de Luxemburgo, adelantó que “apuntan (hacia) la importancia de las condiciones en las que viven, trabajan y envejecen por riesgo de desarrollar demencia, particularmente aquellos que ya son genéticamente más vulnerables”.

Y agreg: “Ambos, los comportamientos de salud individuales y las condiciones de vida no influenciables son relevantes para explicar el riesgo de demencia, particularmente para individuos con mayor vulnerabilidad genética”.