Las pésimas condiciones sanitarias en las que se encuentra las aguas residuales que ruedan a través de la canalización del río en Tijuana. Foto: Horacio Rentería/El Latino San Diego.

SAN DIEGO  .- Romina Schiess es una eficiente empleada del Departamento de Salud y Calidad Ambiental de la Administración del Condado de San Diego que con demasiada frecuencia llama al público “a evitar contacto con el agua, absteniéndose de acudir a las playas”.

Y el lunes 10 de octubre no fue la excepción de las decenas de advertencias que Romina hace anualmente a los usuarios de las playas y la costa de Imperial Beach, Silver Strand Shoreline, La Jolla Cove y Children’s Pool en la Jolla y las líneas costeras del pantano de Tijuana.

Por años el mensaje que emite al público suele ser el mismo: “Se informa a los bañistas que los niveles de bacterias han excedido los estándares de salud estatales y pueden causar enfermedades…Las condiciones del oleaje del sur están presentes y empujan las aguas oceánicas desde el sur hacia el norte (flujos transfronterizos)”.

“Estamos sufriendo muchísimo debido a la contaminación; el olor de la contaminación; el hecho de que no podemos usar la playa . Cada vez que voy a la playa está contaminada. Tenemos que hacer más”, reconoció el alcalde de Imperial Beach, Serge Dedina, en una entrevista con El Latino San Diego a principios de este año.

Una madre desesperada

Y aún flota en el ambiente la declaración que a este semanario hizo en septiembre la madre de familia y residente de Impearial Beach, Lacey Kennedy Cornejo, quien no pudo contener su impotencia al revelar que su hijo Kaiden Gidner, entonces de 14 años de edad,  fue atacado, dijo, por una bacteria de las aguas negras proveniente de aguas residuales de Tijuana.

“Siento que estas reuniones son hablar y hablar, pérdida de tiempo, no hay acciones, no hay resoluciones, no tienen temas de agenda nuevos; repiten lo mismo una y otra vez y no hay cambios”, respondió luego de tomar un fuerte suspiro, al final de la reunión efectuada la tarde-noche del jueves 12 de septiembre  (de 2019) en el Estuario Tijuana (Tijuana Estuary) de Imperial Beach”, dijo entonces poco después de encarar  y cuestionar a los miembros del CILA de ambos países.

Manecillas muy lentas

Sin embargo, el ritmo al que las manecillas del reloj en el que caminan (y han caminado) desde hace décadas los gobiernos de Estados Unidos y México y sus representantes ante la Comisión Internacional de Límites y Aguas no parecen avanzar con la prisa que el caso y las comunidades afectadas por la contaminación, amerita.

Aunque durante la primera de septiembre reciente los gobiernos de ambos países anunciaron que se destinaría“una inversión binacional sin precedentes de $474 millones de dólares al saneamiento del Río Tijuana para evitar la filtración de aguas residuales a las costas de ambas Californias” (de las cuales) 17 proyectos se realizarán en México y Estados Unidos”, la noticia se ha recibido con escepticismo por los años de espera que ello ha significado.

El nuevo ‘ofrecimiento’

La nueva ‘oferta’ de ambas partes destacan “la modernización de la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales Tijuana-San Diego, la generación de colectores para sanear el agua de la Zona Este de Tijuana y el desarrollo de una planta para tratamiento de agua residual en el área de San Antonio de los Buenos”.

Advierten sobre mayor presión

En una entrevista sobre el tema la actual candidata a la alcaldía de Imperial Beach, Paloma Aguirre reconoció que el sistema de alcantarillado se encuentra al tope y se continúan arrojando los desechos residuales de aguas negras al mar. Por si todo ello no fuera un tema de preocupación, anticipó que ya se encuentran programado construir en Playas de Tijuana 7 nuevos desarrollos (comerciales y habitacionales) más, que “van a poner mucha más presión en el sistema” de agua y alcantarillado de Tijuana.

Vale hacer mención que de las promesas a los hechos la realidad se observa de manera muy diferente, pues en un recorrido a la canalización de la Zona del Río de Tijuana, donde se da cauce a los escurrimientos de aguas negras que se generan en la ciudad y que suelen terminar en las playas de Tijuana y San Diego, se hizo evidente la contaminación en la que se encuentran.

No obstante, las firma durante la primera semana de septiembre reciente de la Minuta 328 denominada Sanitation Infraestructure Projects” (Proyectos de Infraestructura y Saneamiento) para la región Tijuana-San Diego se anticipó que se espera que (con estos fondos) los proyectos estén terminados y (en operación) para fines de 2027”.

Del dicho al hecho, hay un largo trecho

Y lo más importante:  que ello “ resultaría en una reducción del 50% en la cantidad de días de flujo transfronterizo de aguas residuales en el río Tijuana y una reducción del 80% en el volumen de aguas residuales sin tratar, descargadas al Océano Pacífico seis millas (10 kilómetros) al sur de la frontera”. Una nueva oferta y una puerta de esperanza ha sido otra vez abierta a un problema ambiental añejo que ha impactado a la frontera San Diego-Tijuana, los resultados estarían por verse.