IMPERIAL BEACH.- Residentes de un parque de casas móviles han vivido bajo la continua amenaza de que esta tierra se venda y ellos tengan que desalojar sus hogares.
Fue hace alrededor de 4 años que los entonces dueños del parque que entonces llevaba por nombre Siesta RV Park enviaron una notificación a los residentes de que pensaban vender las ‘trailas’ móviles para convertirla en condominios de lujo.
Tras una ardua lucha lograron evitar la venta, pero con ello no terminaron sus problemas, pues un nuevo dueño (el tercero en la historia de la propiedad) había aparecido con un nuevo nombre en la propiedad ubicada en el 409 de Palm Avenue en la ciudad de Imperial Beach: “Miramar Imperial Beach, Mobile Home & RV Park”.
“Un reporte muy deficiente”
“Desde aquel entonces los vecinos, desde mi tiempo en Cabildo, habían estado sufriendo problemas ahí en la propiedad”, afirmó la regidora y actual candidata a la alcaldía de Imperial Beach, Paloma Aguirre.
Indicó que aunque este tipo de parques se encuentran bajo jurisdicción estatal, su o sus dueños están obligados, como un requisito, “a presentarnos ante el Cabildo un plan de cierre del parque. Y eso tiene que incluir todo el plan, todo su proceso de cómo comunicaron a los residentes, cómo los van a reubicar y cuánto apoyo les van a proveer para que (los inquilinos) no se queden en la calle”.
Sin embargo, “ellos nos presentaron un reporte muy deficiente. Entonces nosotros nos pusimos estrictos y les dijimos que tenían que presentar un buen reporte…Pues como que les dio flojera y dijeron no, pues mejor no, mejor vendemos el parque”.
“Me enteré de la situación y me reuní con los vecinos y les dije que los iba a apoyar en lo que yo pudiera luego de que me explicaron todas sus preocupaciones y sus quejas”.

“Como que no
tenían mucho interés”
“Indagamos Andy Hall, nuestro gerente y yo”, agregó Aguirre, “y resulta que es un solo dueño, es un ‘state’, una asociación de familia como 15 y todos dispersos en diferentes estados. Entonces como que no tenían mucho interés de darles una buena calidad de vida”.
Total ellos vendieron y en enero de este año una nueva asociación compró el parque. Se llama la compañía Miramar, dijo.
“Y te voy a platicar como fue mi experiencia: Los vecinos habían estado ya quejándose conmigo por mensajes que la situación no ha cambiado. De repente localizamos ‘al nuevo dueño’ se llama Victor González, y dijo “yo soy el dueño”.
“Los residentes también se comunicaron con él y le pidieron una reunión. De hecho yo les dije a los residentes: Yo voy a estar ahí, voy a estar junto a ustedes para que nos nos cuenten.
Aparece la verdadera dueña
En enero alrededor de 60 personas (que se identificaron como residentes) nos juntamos y el señor se presentó y escuchó todas las preocupaciones de los vecinos, les trajo pizas y se tomó nota de todo lo que prometió.Que les iba arreglar unas pipas de drenaje que están expuestas, así como la lavandería y que no les iba a cobrar la renta… y demás”.
“Yo ya que quedé tranquila y pensé que si tenían buenas intenciones; de hecho, continuó, “poco después de esa reunión me enteré que había otra co-dueña de nombre Erin Ogg. Ella vino, me reuní con ella y dijo que estaba en Oregon y la realidad es que somos tres los dueños. Somos yo, mi hermano y Victor y me preocupo mucho por los inquilinos”.
“Empecé a escuchar otra vez quejas”
“Esa reunión fue por ahí en enero también. Pero bueno”, afirmó la entrevistada, “ pasó enero, febrero, marzo…Y por ahí en abril empecé a escuchar otra vez quejas: no nos han mejorado nada, de hecho está peor y nos están haciendo salirnos cada seis meses porque supuestamente esa es la regla”.
“Total, nos volvimos a reunir con Victor y le dije: Mira siguen estas quejas; estoy muy preocupada, les tienes que arreglar esta situación y su respuesta: no, sí, sí, sí. Y nada. Entonces los vecinos comenzaron a acudir a las sesiones de Cabildo y a presentarse y a dar quejas y ya fue cuando yo pedí al personal que escribieramos un acuerdo mutuo para poder comprometer a los dueños a atender todas las quejas de los vecinos que estaban expresando”, añadió.
“Esa fue la opción, alrededor de agosto. Les dije ustedes no están cumpliendo con lo que se comprometieron y los vecinos se están quejando y sigue sin resolverse.
De nuevo, volvimos a citar a Victor -quien llegó con varias personas- y nuestro staff. Le dimos chanza de que se firmara un contrato-compromiso.
“Le mandamos el contrato dos semanas antes”
Sí, sí, yo lo reviso, fue su respuesta.
“Lo teniamos programado para la sesión de Cabildo del 21 de septiembre: presentar el contrato, escuchar ambas partes y llegar a un acuerdo mutuo.
Pues se le mandó el contrato dos semanas antes de la sesión de cabildo y nunca nos contest: correos, llamadas y nunca se dignó a contestarnos ni para bien ni para mal. Llegó el día 21 de septeimbre y ni siquiera se dignó a presentarse a la sesión de Cabildo. Solo los vecinos acudieron, no se presentó. La paciencia se acabó, le dimos todas las oportunidades a este señor y a los dueños a entrar a un acuerdo mutuo de tener una conversación”.
“Se acabó”
“Se acabó porque no vamos a tolerar que gente de fuera esté maltratando a nuestros residentes; sobre todo gente que no tiene recursos o que son de bajos ingresos, o de la tercera edad o que son veteranos de guerra. Absolutamente no. Entonces yo dirigi al staff lo que se pondría en el contrato. Son nuestros residentes de Imperial Beach”.
“:Le dije al staff: La paciencia se acabó y lo que ibamos a hacer como acuerdo lo vamos a hacer ley; pedí que empezaran a escribir el borrador de la ley para que nos lo presentaran en la siguiente sesión de Cabildo”.
“Van a hacer medidas antihostigamiento a los residentes; un mandato para que arreglen su problema de las aguas de drenaje que tienen ahí; un límite en la cantidad de incrementos de renta anual a los inquilinos, pedí 3% máximo. Y una moratoria completa en desalojos o sea que para bien o para mal nadie puede ser removido del parque”, puntualizó.
Entonces sí, no solo se presentó Victor sino la señora (Erin), que vino desde Oregon.Y quedaron en reunirse un jueves previo a la sesión de Cabildo, la señora, mi staff y yo, y tres o cuatro de los residentes del parque”.
Tuvo oportunidad
Tuvo una amplia oportunidad para exponer sus argumentos, “la reunión duro tres horas, pero surgió una nueva sorpresa” al afirmar que era la dueña del el 90% dueña Victor del 10% (del parque), y que Victor” ( González) no le informó lo que estaba ocurriendo. “Yo quiero tratarlos bien, yo no sabía”.
Manifestó que le dejó claro que el objetivo era garantizar “la protección y el bienestar de los residentes en Imperial Beach, punto. La ley la vamos a presentar”.
Pero no terminarían ahí la sorpresas, agregó la regidora Aguirre, pues “antes del día siguiente (que tuvo lugar la reunión) la señora Erin Ogg fue y lo donó $10,000 a mi oponente, la que se está postulando. Shirley Nakawatase”.
“Fue obvio para mi pero para los residentes fue una grosería, como una cachetada en la cara para ellos, porque ellos dicen si tenemos viviendo con dos pipas de aguas negras abiertas, que nunca han podido arreglar, desde hace dos años, por qué uso esos 2 mil dólares en tratar de sacar a la oponente de la regidora en vez de venirlos a invertirlos aquí”. concluyó.

