Las mamografías 3D han revolucionado la detección del cáncer de mama, proporcionando una herramienta más precisa y efectiva para identificar tumores en etapas tempranas, de acuerdo a los especialistas.

Desde la aprobación de esta tecnología por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en 2011, varios estudios han demostrado que las mamografías en 3D, o tomosíntesis, no solo permiten detectar cánceres más pequeños, sino que también han reducido la necesidad de realizar pruebas adicionales en hasta un 17%.

Roswell Park Comprehensive Cancer Center precisó mediante un comunicado que uno de los principales beneficios de la mamografía 3D es su capacidad para eliminar las imágenes confusas provocadas por el tejido mamario superpuesto. 

En las mamografías tradicionales en 2D, esta superposición a menudo resulta en la necesidad de repetir la prueba para asegurarse de que no haya masas subyacentes, se explica en el documento.

Con la tecnología 3D, los médicos pueden “desplazarse” por las capas de la imagen como si estuvieran hojeando las páginas de un libro, lo que permite un análisis más claro y preciso desde la primera prueba.

La Dra. Ermelinda Bonaccio, directora del Departamento de Radiología Diagnóstica, afirma que esta tecnología también reduce el estrés de las pacientes al minimizar la cantidad de imágenes adicionales necesarias. 

Al detectar más casos de cáncer de mama invasivo en su fase temprana, las mamografías 3D ofrecen una ventaja significativa en la tasa de supervivencia de las pacientes. 

Estudios citados en el comunicado, han demostrado que el 98% de las mujeres con cáncer de mama invasivo en etapa temprana sobreviven cinco años sin la enfermedad, cifra que disminuye a medida que el cáncer avanza.

Para las mujeres mayores de 40 años, la recomendación sigue siendo realizarse una mamografía anual, con la opción de aprovechar la tecnología 3D, disponible en centros especializados.