California se convertiría en el mayor recaudador nacional por ser el estado que representa aproximadamente el 30% del total de las remesas enviadas desde Estados Unidos. Foto: Facebook MoneyGram

Considerado como el principal actor en el ecosistema global de remesas, enviando alrededor de $30,000 millones cada año a países de América Latina, Asia y el Caribe, California tendría el mayor impacto económico de llegar a aprobarse la propuesta de un impuesto del 5% sobre las remesas, impulsada por el presidente Donald Trump, como parte del megaproyecto de ley “One Big Beautiful Bill Act”.

De frente a la votación del Senado, el próximo 26 de mayo, sobre la propuesta de ley que establece gravar el envío de remesas, California se convertiría en el mayor recaudador nacional por ser el estado que representa aproximadamente el 30% del total de las remesas enviadas desde Estados Unidos.

Con solo tomar como ejemplo los $30,000 millones en remesas enviadas desde California en 2021, con México como el principal destino recibiendo aproximadamente el 70% de los envíos, el gobierno federal recaudaría unos 1,500 millones.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, las remesas de California son cruciales para las economías de los países receptores, y aproximadamente el 80% de estas se destinan a América Latina, principalmente México, Guatemala, El Salvador y Honduras, mientras que el 20% restante se distribuye hacia países asiáticos, siendo Filipinas uno de los mayores receptores en esa región.

Aunque hasta ahora no existen impuestos específicos sobre las remesas, los remitentes californianos asumen el costo de las comisiones de transferencia, que varían entre el 2% y el 5% del monto total enviado, lo que ya representa una carga significativa para los migrantes, que se suma al alto costo de vida en el estado y otros desafíos económicos.

Luego de que el presidente Trump ha propuesto un impuesto del 5% a las remesas enviadas desde Estados Unidos, se ha argumentado que el dinero recaudado sería utilizado para presionar a gobiernos extranjeros para que se alineen con los intereses de Estados Unidos en temas de inmigración y seguridad.

Por calcular una cifra, si esta medida se hubiera implementado en 2022, el gobierno federal habría recaudado aproximadamente $10,455 millones solo por envíos a países como México, El Salvador, Honduras, Guatemala, Filipinas, India, República Dominicana, Vietnam y China. Este cálculo se basa en datos del Banco de México y otras fuentes gubernamentales.

De aplicarse, México habría contribuido con cerca de $2,900 millones, mientras que otros países altamente dependientes de las remesas, como El Salvador y Honduras, habrían sumado $385 millones y $375 millones, respectivamente. Filipinas y Guatemala habrían generado $600 millones y $785 millones, respectivamente. Por su parte, India, el segundo mayor receptor de remesas en el mundo, habría aportado $4,350 millones a Estados Unidos.

La propuesta de un impuesto a las remesas ha sido fuertemente criticada en los países receptores, muchos de los cuales dependen de estos envíos para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda y educación.

En México, las remesas representan aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, y un impuesto adicional sobre estos envíos podría poner en riesgo la estabilidad económica de millones de familias.

Gobiernos de países como El Salvador, Honduras y Filipinas coinciden en que cualquier medida que aumente los costos de envío podría reducir significativamente los ingresos familiares de millones de habitantes.

A medida que el debate sobre la propuesta de impuesto a las remesas continúa, los efectos potenciales de esta medida permanecen en el centro de la discusión. Si bien la medida podría generar una considerable recaudación para Estados Unidos, podría también tener consecuencias devastadoras para las economías de los países que dependen en gran medida de las remesas.