LOS ÁNGELES.— Un gran jurado federal presentó este miércoles una acusación formal contra Jonathan Rinderknecht, un exresidente del vecindario Pacific Palisades, por su presunta responsabilidad en el incendio Palisades, considerado uno de los más destructivos en la historia reciente de Los Ángeles. La acusación añade dos nuevos cargos por delitos graves al caso que ya enfrenta.
Rinderknecht, de 29 años, también conocido como “Jonathan Rinder” o “Jon Rinder”, fue imputado por tres cargos: destrucción de propiedad mediante incendio, incendio intencional que afecta bienes de comercio interestatal y quema de zona forestal. Se encuentra bajo custodia federal desde su arresto el 7 de octubre y deberá comparecer en las próximas semanas ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en el centro de Los Ángeles.
De acuerdo con documentos judiciales, las autoridades concluyeron que el incendio Palisades fue una continuación del llamado incendio Lachman, iniciado la madrugada del 1 de enero de 2025. Aunque los bomberos lograron contenerlo inicialmente, las brasas continuaron ardiendo bajo tierra y resurgieron días después, el 7 de enero, impulsadas por fuertes vientos. El fuego se extendió por la zona residencial de Pacific Palisades y causó amplios daños.
La investigación —que incluyó declaraciones de testigos, grabaciones de video, datos de teléfono celular y análisis de la dinámica del fuego— determinó que Rinderknecht inició intencionalmente el incendio Lachman en terrenos de la organización Mountains Recreation and Conservation Authority (MRCA), que recibe fondos federales. Una semana más tarde, el fuego alcanzó propiedad federal.
Según el reporte, la noche del 31 de diciembre de 2024 el acusado trabajaba como conductor de Uber y, tras dejar a un pasajero en Pacific Palisades, caminó hacia un sendero donde tomó videos y escuchó música antes de que se detectara el inicio del fuego a las 12:12 a.m. del 1 de enero. Luego intentó comunicarse con el 911 y más tarde regresó al lugar para observar las labores de los bomberos.
Durante un interrogatorio posterior, el acusado mintió sobre su ubicación al momento del incendio, pero los datos de geolocalización mostraron que se encontraba a unos 30 pies del punto donde comenzó el fuego.
De ser declarado culpable, Rinderknecht enfrentaría una pena mínima obligatoria de cinco años y una máxima de hasta 45 años de prisión federal. El caso es investigado por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, con apoyo del Departamento de Policía de Los Ángeles y el Servicio Forestal de Estados Unidos.

