SAN DIEGO — Un caso que autoridades federales describen como una operación “fría y calculada” dejó sentencias de prisión para cinco residentes de California involucrados en un fraude masivo contra Medicare y un sofisticado esquema de lavado de dinero que, según documentos judiciales, puso en riesgo millones de dólares destinados a pacientes en cuidados paliativos.
El Departamento de Justicia informó que Juan Carlos Esparza, de 33 años, residente de Valley Village, y Susanna Harutyunyan, de 39 años, de Winnetka, fueron sentenciados ayer a 57 meses y 15 meses de prisión, respectivamente, además de millonarias restituciones. Estos fallos se suman a los dictados en meses anteriores contra Karpis Srapyan, Mihran Panosyan y Petros Fichidzhyan, este último condenado a 12 años y señalado como una de las piezas clave del fraude.
De acuerdo con fiscales federales, los acusados montaron cuatro hospicios ficticios, incluyendo uno propiedad de Esparza, desde los cuales facturaron servicios de cuidados paliativos inexistentes o médicamente innecesarios. Para ocultar la red, usaron identidades de ciudadanos extranjeros como supuestos dueños, abrieron cuentas bancarias falsas y manejaron teléfonos registrados a terceros.
El impacto fue mayúsculo: Medicare desembolsó casi 16 millones de dólares por servicios que nunca se proporcionaron.
Funcionarios del FBI y de la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud señalaron que el grupo no solo defraudó al sistema público, sino que también blanqueó el dinero mediante transferencias entre empresas fantasma y cuentas opacas.

