Además de cubrir el parto, el programa financia consultas prenatales, atención durante el embarazo y seguimiento médico después del nacimiento. Foto: Rural Health Research Gateway

Las mujeres embarazadas que viven en comunidades rurales de Estados Unidos podrían enfrentar mayores dificultades para recibir atención médica durante el embarazo, el parto y el periodo posterior al nacimiento debido a los recortes federales a Medicaid, según un análisis sobre el Programa de Transformación de la Salud Rural (Rural Health Transformation Program, RHTP).

El documento sostiene que, aunque el programa destinará 50 mil millones de dólares durante cinco años para fortalecer los servicios de salud rural, esa inversión resulta insuficiente frente a los casi un billón de dólares en recortes a Medicaid contemplados en la ley H.R.1 durante la próxima década.

Para las familias, el impacto podría traducirse en menos hospitales con servicios obstétricos, mayores distancias para recibir atención y un aumento en los riesgos durante el embarazo y el parto.

Desde 2020, más de 130 unidades de trabajo de parto y alumbramiento han cerrado en hospitales rurales del país. Como consecuencia, las mujeres que viven en estas zonas deben recorrer, en promedio, más de 40 minutos para llegar al hospital donde darán a luz.

Los especialistas advierten que este panorama podría empeorar porque Medicaid financia cerca de la mitad de todos los nacimientos en comunidades rurales y representa entre el 10 y el 20 por ciento de los ingresos de muchos hospitales de estas regiones. Si disminuyen esos recursos, los hospitales podrían verse obligados a reducir servicios o cerrar departamentos que ya operan con pérdidas, como las áreas de maternidad.

El informe señala que uno de cada cuatro habitantes de zonas rurales depende de Medicaid para acceder a servicios médicos. Además de cubrir el parto, el programa financia consultas prenatales, atención durante el embarazo y seguimiento médico después del nacimiento.

El estudio también señala que las poblaciones hispanas, indígenas y las personas inscritas en Medicaid reciben con mayor frecuencia atención materna de menor calidad debido a la escasez de especialistas, personal médico y equipo hospitalario.

Aunque el Programa de Transformación de la Salud Rural permite que cada estado diseñe proyectos para fortalecer sus sistemas de salud, los autores consideran que la salud materna quedó relegada. Los especialistas sostienen que, sin una estrategia federal de largo plazo que garantice financiamiento estable para hospitales y servicios obstétricos, las mujeres embarazadas y sus bebés seguirán enfrentando mayores riesgos para acceder a una atención oportuna y de calidad.